Diálogo escénico entre la víctima y el verdugo
T ítulo que va a contribuir a caldear aún más si cabe la creciente polémica entre cine y teatro, sobre todo a raíz de la cantidad de adaptaciones en un único escenario que ha provocado la crisis con la consiguiente caída de los presupuestos. El catalán Marc Crehuet debuta en la realización poniendo en escena su propia obra teatral “El rei borni”, y lo hace a la manera del teatro filmado, seguramente porque considerará que este drama no necesita de traducciones al lenguaje visual por la fuerza expresiva de su texto.
Tanto la pieza escénica como la película se inspiran en el conocido caso real de Esther Quintana, que perdió un ojo durante una manifestación a causa de una pelota de goma lanzada por los antidisturbios. “El rei borni” cambia el sexo de la víctima, que en la ficción es encarnada por Miki Esparbé. E imagina que este ser herido se encuentra con su verdugo durante una cena con sus respectivas parejas, las cuales han organizado la velada sin saber de la traumática relación que une a ambos. La función propone un giro inesperado, en un afán por reconducir la violencia.

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