Joseba VIVANCO
Champions League

Los penaltis dan la undécima al Madrid en una final muy igualada

Tras un tiempo para cada equipo, los goles de Ramos y Carrasco no evitaron que se llegara a los once metros y decidiera Ronaldo.

REAL MADRID 1

ATLÉTICO 1


José Saramago sostenía que ni las victorias ni las derrotas son definitivas, porque eso les da esperanza a los derrotados y debería darles una lección de humildad a los victoriosos. Cuando el Atlético se quedó a oscuras en el lisboeta estadio Da Luz, el Cholo Simeone compareció y dijo taxativo: «Ni una sola lágrima».

Sin favorito claro, sin revanchismos, a los 36 segundos Koke quiso probar si Casemiro, el apafuegos merengue, era de carne y hueso, y le dejó un plantillazo. Al poco Godín la revienta en su área sin miramientos, como le aconsejara su ‘viejo’, la primera del partido «puntapié y pa´rriba». Los colchoneros tratan de intimidar a un Madrid que sale con las botas mejor atadas. Diez minutos y el colegiado inglés pide tranquilidad.

Buena puesta en escena de los hombres de Zinedine Zidane en unos primeros veinte minutos en los que el ‘expreso de Gales’ alarga al equipo y hace daño a los rojiblancos con su juego directo y vertical. Bale rompe con cada galopada la defensa rival, el Madrid juega al ritmo de Modric y Kroos, el gol llega rozando el cuarto de hora, rozando la legalidad: falta lateral, peina Bale uno de esos balones con destino incierto y Sergio Ramos, el héroe de Lisboa, empuja a la red en posición antirreglamentaria.

El Atlético se resiente, su hinchada se calla, el Madrid domina y manda. Pero las tornas cambian. Los blancos ceden campo y pierden balón. Griezmann empieza a recibir centros a la espalda de Casemiro, haciendo entrar en juego a Filipe Luis y Koke. El ‘francesito’ avisa hasta por tres veces, pero todo lo que intenta acaba en Keylor. El Atlético termina volcado, pero sin chispa arriba, con Fernando Torres sin acertar un solo pase y sabiendo que la esperanza es lo último que se pierde. Un resquicio se abre a los 55 segundos de la reanudación, ‘Pepenalti’ a Torres y Griezmann que de empeine astilla el travesaño. ‘El Pupas’. El peso de la historia.

Los espartanos del Cholo nunca se rinden. Carvajal sí, lesionado, lágrimas en los ojos. Más se lamenta Savic, que no la emboca y su balón se va fuera por poco. Zidane fuera de sí. El Madrid cede demasiado. Remate de Saúl fuera, Simeone jalea a la grada. El cronómetro corre. El Atlético se va definitivamente arriba, Bale encuentra espacios. Con coleta o moño, el galés es un alma libre. Pero ahí está Oblak para echarle el lazo. Primero le tapa un mano a mano a Benzema, luego otra a Ronaldo y un defensor casi bajo palos a Bale, doble ocasión en el 77 que al siguiente minuto deriva en el empate de Yannick Carrasco, llegando desde atrás. Gol y beso a su compañera Miss Bélgica en la grada. Cuántos goles han sido precedidos por una ocasión clarísima fallada por el rival.

Si uno fuera Zidane metería a Ronaldo ya mismo. ¡Ah no, que está en el campo! Intrascendente el luso. Empate. Empieza otra final. A la prórroga. Sin Kroos ni Benzema en el verde, y con Danilo un coladero. ¡‘Zizou’! El Atlético tiene a Gabi. Palabras mayores. Los blancos están tiesos. Como el bote de gomina de Ramos. Pero mueren matando. Final. Tiemblan las piernas, sobre todo desde los once metros. Nadie yerra, Juanfran sí que la estrella en la madera. No falla Cristiano. Ahora decide. Al Atlético le vuelve a quedar la esperanza. ¿Al Madrid la humildad?