Iñaki TELLERIA
LENS

Irlanda se clasifica sin tener claro si está en la Eurocopa o en el Seis Naciones

ITALIA 0

IRLANDA 1


Un agónico gol de Robbie Brady a seis minutos para el final metió a Irlanda en octavos. Hasta aquí lo que a la clasificación pura y dura se refiere y, en cuanto al partido, lo que se vio en el campo de Lille pudo corresponder a la Eurocopa como lo podía hacer al Seis Naciones de rugby. Hubo tantos agarrones y encontronazos en las dos áreas que el rumano Hategan pudo pitar, sin exagerar, una docena de penaltis y todos ellos sin discusión, cada repetición de imagen los hacía más claros.

Fue una guerra cuerpo a cuerpo entre dos equipos cuyas respectivas tradiciones les llevan a defender antes que atacar. En caso de Italia, ni con el primer puesto asegurado y con el lujo de las rotaciones se le ocurrió darle una alegría al cuerpo. En tanto que a Irlanda, obligada a ganar para pasar a octavos, con lo que tiene no le da para mucho más. Puso un pelín más de ambición, pero con su escandalosa falta de ideas parecía imposible que lo lograra.

Sin embargo, cosas del fútbol, en diez minutos fabricó más juego que en toda la competición. En el minuto 83, tras una buena combinación, Hoolahan se quedó solo ante Sirigu e, increíblemente, se la tiró al cuerpo. Y un minuto después, en la mejor jugada del partido, por no decir la única reseñable, Brady culminó de cabeza un excelente contragolpe irlandés.

Fue un partido para aburrir a la ovejas, solo soportable por la incertidumbre en el marcador, pero que les quiten lo bailao dicen los irlandeses.