Holanda se adueña del oro
Van der Breggen toma el relevo de Vos en una carrera marcada por la escalofriante caída de Van Vleuten

Un día después se repitió, casi al milímetro, la historia. Para bien y para mal. Porque como sucediera la víspera con la prueba masculina, también las ciclistas decidieron el podio olímpico en una carrera apasionante, tanto por el recorrido, como por la actuación de las propias participantes, aunque con su contrapunto dramático.
Durante muchos minutos pareció que, en ese sentido, podía ser mucho peor. Porque la caída de Annemiek Van Vleuten cuando comandaba la carrera, a apenas diez kilómetros de meta, en el último descenso de la jornada, fue escalofriante. La corredora holandesa cayó de frente, se golpeó contra un bordillo y quedó inerte en el suelo. La tensión, sin noticias, fue máxima hasta que, después de concluir la carrera, fuentes de la Federación holandesa confirmaron que Van Vleuten había recuperado la consciencia y era capaz de comunicarse, pese a encontrarse en estado de shock, antes incluso de ser trasladada en ambulancia a un centro hospitalario donde se iba a someter a los exámenes necesarios.
No pocos vieron una suerte de justicia divina en que fuera una compatriota suya quien acabara haciéndose con el oro. Aunque la victoria de Anna Van der Breggen, más allá del aspecto sentimental, también premiaba el sensacional trabajo de su selección, que trabajó a destajo desde el primer kilómetro para mantener en casa la medalla que se había colgado Marianne Vos cuatro años antes en los Juegos de Londres. Van Dijk, Van Vleuten, la propia Vos o, por supuesto, Van der Breggen, se metieron en los cortes, trabajaron por detrás cuando les tocó y estuvieron bien colocadas en los momentos decisivos. Y, por supuesto, tuvieron la fortaleza suficiente para protagonizar una carrera que, tal y como se esperaba, solo fue apta para corredoras de categoría.
Entre las que se encontró Ane Santesteban, que se mantuvo en el grupo de las mejores durante muchos kilómetros, incluso marcando el ritmo en alguna persecución, pero que acabó descolgándose cuando se desató definitivamente la guerra entre favoritas para concluir la prueba en la 47ª plaza.
Para cuando se desató esa última batalla, coincidiendo con la última ascensión a Vista Chinesa, el intercambio de golpes ya había sido considerable. Desde que Lotte Lopecky saltara del pelotón nada más comenzar la jornada, para mantenerse en cabeza de carrera durante más de cuarenta kilómetros. Después fue otro quinteto, con nombres como Van Dijk o Armstrong, el que probó fortuna. La siguiente intentona fue aún más consistente. Como que incluía a la campeona Vos, acompañada de un quinteto que incluía a Ferrand-Prevot. Y con poco más de treinta kilómetros a meta.
El ritmo de Abbot, letal
A Estados Unidos no le quedó más remedio que ponerse al mando. Consiguió que la carrera se reagrupase por última vez. Aunque también que su líder y máxima candidata al triunfo Megan Guarnier sufriera en la cola del grupo, como Armitstead o la propia Santesteban. No entendió de jerarquías Mara Abott, a cuyo fortísimo ritmo en la última ascensión solo fueron capaces de seguir cuatro corredoras de categoría: Emma Johansson, Elisa Longo-Borghini y las dos holandesas Van der Breggen y Van Vleuten.
El cambio de ritmo de esta última, a punto ya de coronar, solo se vio respondido por Abott y las dos se lanzaron a por el oro. Que fue tornándose naranja en un descenso en el que la estadounidense perdió terreno. Hasta que Van Vleuten se fue al suelo y Abott llegó a la interminable recta de Copacabana en solitario. Con medio minuto de ventaja pero con tres perseguidoras detrás que prefirieron arriesgar por el oro que cicatear por la plata. Las tres tuvieron recompensa porque superaron a la infortunada corredora norteamericana casi en la misma línea de meta para repartirse los metales.
Fracturas para Nibali, Henao y Porte
Rio 2016 dejó una gran prueba de ciclismo masculino en ruta pero también muchos damnificados. De todos los corredores que se fueron al suelo tres resultaron los peor parados, Vincenzo Nibali, Sergio Henao –a apenas doce kilómetros de meta y cuando parecía claro que se iban a jugar los tres puestos del podio con Rafael Majka– y Richie Porte. Los tres regresan a casa con huesos rotos.
Doble fractura de clavícula es, concretamente, el diagnóstico de Nibali, que regresó ayer mismo a Italia en el avión del primer ministro transalpino Mateo Renzi. Pasará por el quirófano de inmediato y, evidentemente, no participará el miércoles en la prueba contra el crono. Tampoco Richie Porte, que cayó en la vuelta anterior, fracturándose el omoplato derecho. No es todavía seguro que requiera intervención pero sí que su participación en los Juegos ha terminado. Otro tanto sucede con Sergio Henao –aunque Colombia ya había anunciado la semana pasada que renunciaba a disputar la prueba contra el crono–, que el sábado sufrió fractura de la cresta ilíaca y un hemotórax.
Pese a que también se cayeron, tanto Wout Poels como Geraint Thomas confirmaron ayer que sí competirán el miércoles. A.U.L.

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