«Apueste por su vida», el surreal «marxismo» televisivo de Groucho
Mientras se recuerda estos días a Groucho Marx, con motivo del 39 aniversario de su fallecimiento, merece la pena recordar la etapa que el genial cómico protagonizó en el concurso de la NBC «You Bet Your Life» («Apueste por su vida»).

Entre los diferentes formatos en los que Groucho Marx desplegó su genio, creativo figura la etapa televisiva que protagonizó en la cadena NBC dentro del concurso “You Bet Your Life” (“Apueste por su vida”). Y es que, a pesar de legar para la posteridad su célebre frase «encuentro la televisión muy educativa; cada vez que alguien la enciende, me retiro a otra habitación y leo un libro», Groucho Marx fue seducido por el universo catódico tras dar por concluida la relación cinematográfica que mantenía junto a sus hermanos y optar por buscar nuevas vías. El programa “You Bet Your Life” figuró en diferentes parrillas radiofónicas antes de dar su salto definitivo a la pequeña pantalla. Estuvo en antena durante tres años, primero en la ABC Radio y después en la CBS Radio. Finalmente, fue adaptado a la pequeña pantalla en 1950 y fue escenificado en el plató de la NBC.
Su mecánica era muy sencilla, en cada entrega concursaba una pareja compuesta por personas anónimas o famosas escogidas por el público y estos debían responder a las preguntas de Groucho Marx y su compañero, el cómico George Fenneman. Al contrario de lo que ocurría en el resto de concursos, lo verdaderamente importante no era el número de respuestas acertadas, sino las divertidas y surrealistas conversaciones que los concursantes mantenían con Groucho. En este caudal de secuencias figura un diálogo que Groucho mantuvo con una concursante, una mujer que tenía once hijos. Cuando Groucho le preguntó acerca de semejante cantidad de vástagos, ella se limitó a decir «amo a mi marido». La respuesta del presentador no se hizo esperar: «Yo también amo a mi puro, pero me lo saco de la boca de vez en cuando». Este diálogo fue cortado, pero las sonoras carcajadas que provocó entre la concurrencia hizo que las risas fueran enlatadas y utilizadas en varias series de televisión. Por el plató de “Apueste por su vida” desfilaron novelistas como Ray Bradbury y William Peter Blatty, que gracias a los diez mil dólares que ganó en el programa pudo escribir “El exorcista”.

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