El PNV pide un «cambio de actitud» a Madrid y EH Bildu observa «más de lo mismo»
Pocas expectativas desde Euskal Herria ante el nuevo Gobierno de Mariano Rajoy. El Gabinete celebró su primer encuentro en la Moncloa mientras el PNV advertía que sin «cambio de actitud» es imposible llegar a acuerdos y EH Bildu abogaba por consensos «de país» para defenderlos en Madrid. Arranca el segundo mandato de Rajoy.

Cautela en Euskal Herria ante el nuevo Gobierno español de Mariano Rajoy que tomó posesión ayer, pero sospechas de que su carácter «continuista» no permite esperar demasiado. Por parte de PNV, Aitor Esteban, su portavoz en el Congreso, trató de mantener la mano tendida pero reiterando lo que los jeltzales llevan diciendo meses: que sin un «cambio de actitud» no será posible llegar a acuerdos. Por parte de EH Bildu, Marian Beitialarrangoitia constató que el Gabinete recién nombrado supone «más de lo mismo». Mientras que al norte del Ebro los partidos se recolocaban tras la confirmación del nuevo Ejecutivo, en Madrid los nuevos ministros tomaban posesión y celebraban su primer consejo. Posteriormente, Iñigo Méndez de Vigo, recién elegido portavoz, aseguraba que este será un ejercicio de «diálogo».
Siempre se dice que a todo Gobierno hay que concederle cien días de cortesía. Teniendo en cuenta que Rajoy y la mayoría de ministros repiten, es posible que no haya margen ni siquiera para eso. En este plazo, el principal debate pendiente es el de presupuestos, que en el fondo es la cuestión fundamental de la acción de un Gobierno. Sobre este asunto, una de las tesis que se manejan defiende que el PP buscará el apoyo del PNV para sacar adelante las cuentas. Esteban ni confirma ni desmiente, muestra su disposición a hablar pero remarcando que quedan pendientes cuestiones clave para Euskal Herria: estatus, economía y convivencia. «Evidentemente, Rajoy es un hombre que no hace cambios, tampoco esperaba mucho más de él, pero tampoco quiero prejuzgar», aseguró el jeltzale, quien recordó que Rajoy mira más hacia PSOE y Ciudadanos que hacia Sabin Etxea a la hora de sacar adelante las cuentas. «¿De qué presupuestos vamos a hablar si no hay cambios de actitud en nada? (...) Por lo tanto, actitud, actitud y, después, si hay presupuestos y si hay margen para negociar los presupuestos, ya veremos, pero sin un cambio de actitud no me hable de presupuestos que todavía no se han presentado», afirmó.
Se ha interpretado que el hecho de que sea la vicepresidenta, Soraya Sáenz de Santamaría, la encargada de negociar la financiación autonómica, podía facilitar las relaciones con el PNV. En su opinión, la clave está en si la vicepresidenta debate sobre las cuestiones territoriales con visión judicial o política.
Pocas expectativas expresó Marian Beitilarrangoitia, diputada de EH Bildu. En su opinión, la presión está sobre el PSOE. «Permitiendo que Rajoy sea presidente, hizo una apuesta para que la unidad de España y el mantenimiento del régimen del 78 prevaleciera sobre los demás. Ahora hay que ver si será una muleta del PP o si tiene voluntad de llevar a la práctica aquellas reformas de leyes que decía quería cambiar», consideró.
Beitialarrangoitia afirmó que EH Bildu aspira a acuerdos «de país» que luego se defiendan en Madrid. Por eso, ante el debate sobre qué papel tendrá el PNV durante esta legislatura, la portavoz abertzale le tiende la mano. «No es tiempo de jugar a pequeña, intentar lograr pequeñas cosas y hacer valer sus cinco votos para pequeños rédito», dijo.
Nuevos ministros
Ajenos a las posiciones de los partidos de ámbito vasco, en Madrid los nuevos ministros configuraban el Gabinete. Se estrenó portavoz, Iñigo Méndez de Vigo, que sustituye a Soraya Sáenz de Santamaría. No era jornada de grandes titulares, teniendo en cuenta que no habían pasado ni 24 horas desde que se conoció la lista de elegidos. Así que el único mensaje era sencillo: la voluntad de «diálogo» de Rajoy. La imagen del recién nombrado Ejecutivo es un símbolo del estilo «rajoyesco». Mientras que afirma que su voluntad es llegar a pactos con PSOE y Ciudadanos, nombra un Ejecutivo que, en la práctica, lo que dice es que no tiene intención de cambiar nada y que solo habrá acuerdos dentro del marco que él establece.
El portavoz reconoció que, cuando la agenda lo permita, está prevista una reunión entre Rajoy y Carles Puigdemont, presidente de la Generalitat. Reiteró su mandato de «diálogo» y puso como ejemplo su propia cartera, la de Educación y Cultura, ámbito en el que debería alcanzar un pacto a nivel estatal según los 150 puntos acordados con Ciudadanos para facilitar la investidura de Rajoy.
Que el Gobierno español esté ya en marcha no quiere decir que la tensión política vaya a relajarse en los próximos meses. Quedan por delante los presupuestos. El Congreso, con una aritmética endiablada, será el campo de batalla para un Gobierno que dice que dialoga, pero desde una peana estática.
Fernández Díaz se marcha «con la conciencia tranquila» y Zoido no aporta ninguna novedad
«Con la conciencia tranquila». Así se marchó, según sus palabras, el exministro del Interior Jorge Fernández Díaz de su despacho. Arropado por buena parte del Ejecutivo de Mariano Rajoy, así como de las cúpulas de la Policía y de la Guardia Civil, tomó el relevo Juan Ignacio Zoido, que en su primer discurso no se movió un milímetro de la línea marcada por su antecesor. En realidad, se limitó a una larga lista de agradecimientos y a recordar a las «víctimas del terrorismo», mencionando explícitamente a Mari Mar Blanco, hermana de Miguel Ángel Blanco, concejal del PP muerto en atentado de ETA en 1997. Minutos antes, Fernández Díaz se marchaba entre aplausos, sacando pecho de los cinco años en el Ministerio, pero sin entrar demasiado en materia. Es lógico. El antiguo ministro tiene un éxito incontestable: unir a sectores muy diversos en torno a su incompetencia.A.P.

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