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Carrera bélica en el norte de Alepo de kurdos, turcos y el régimen sirio

El norte de Siria es el escenario de una carrera por conquistar la ciudad de Al-Bab, controlada por el Estado Islámico, en la que desde diferentes frentes avanzan milicias kurdas, grupos insurgentes apoyados por fuerzas turcas y el Ejército sirio, todos ellos enfrentados entre sí y con objetivos contrapuestos.

El Estado Islámico (ISIS) lucha por no perder Al-Bab, una de las últimas ciudades que controla en el norte de la provincia siria de Alepo y hacia la que dirigen sus ofensivas las fuerzas turcas y los grupos insurgentes apoyados por Ankara, por un lado, y las milicias kurdas, por otro; fuerzas compitiendo por ganar terreno y enfrentadas entre sí. También el Ejército sirio se acerca a la zona en otra ofensiva desde el sur.

La coalición kurdo-árabe de las Fuerzas de Siria Democrática (FSD) cercaron la localidad de Al Arima, bajo control del ISIS, en la que carretera que une la zona de Al-Bab con Minbej, en poder de las FSD. Las milicias kurdo-árabes se habían hecho previamente con el control de varios pueblos y se encuentran a unos quince kilómetros al este de Al Bab, mientras las fuerzas del régimen han llegado a 10 kilómetros al sur, mientras a los rebeldes sirios apoyados por Ankara solo les separan dos kilómetros de la ciudad.

Desde que Turquía comenzó esta operación en Siria, las milicias que respalda han ido ganando terreno, si bien el ISIS aún controla un tramo de la frontera. El objetivo de Ankara es conquistar un territorio de 5.000 kilómetros cuadrados para impedir que las milicias kurdas extiendan y consoliden el territorio que controlan. Así, también se dirigen hacia Minbej, antiguo bastión del ISIS, del que ahora quieren expulsar a las FSD. El Ejército turco señaló que los grupos que protege y las milicias kurdas llegaron a enfrentarse en Tel Yiyán, a 20 kilómetros al noroeste de Alepo. Eso sí, Ankara evita acercarse a la propia Alepo, sitiada por las fuerzas del régimen sirio.

El panorama ya complicado por el enfrentamiento entre dos fuerzas aliadas de EEUU, se enrevesa aún más con los combates internos entre las facciones que apoya Turquía. Ayer, el Frente Levante, un poderoso grupo salafista, se enfrenó a la turcomana Brigada Sultán Murat, la más fiel a Ankara, por el control del paso fronterizo de Al Salama, en la carretera que une Alepo con Turquía.

Más ataques a hospitales

En Alepo, dos hospitales ubicados en zonas rebeldes fueron alcanzados por ataques aéreos. En Atareb, era el cuarto ataque que sufría la única instalación médica, que da cobertura a más de 60.000 personas. El hospital para discapacitados de Kafrna ha sufrido el tercer bombardeo este mes. Por otro lado, Rusia acusó a los rebeldes sirios de llevar a cabo un ataque químico en Alepo en el que habrían resultado heridos unos 30 militares del régimen.

 

Las fuerzas iraquíes estrechan el cerco a Mosul y vigilan Nimrod

Las fuerzas iraquíes estrecharon ayer un poco más el cerco al sur de Mosul, tras la conquista de dos poblaciones, y avanzaron en el este de la urbe, bastión yihadista en Irak, tras asegurar varios distritos y situarse a las puertas del barrio de Al-Tahrir. Además, desplegaron varios drones en el marco de una serie de medidas puestas en marcha para garantizar la protección de los restos históricos que todavía se conservan en la antigua ciudad asiria de Nimrod, tomada el pasado domingo de manos del ISIS.

Un alto cargo de las Fuerzas Armadas afirmó que los yihadistas han depositado bombas en las inmediaciones de las ruinas. Los palacios y templos de Nimrod, que fue la capital del imperio asirio, fueron saqueados y destruidos por el ISIS en marzo de 2015, un año después de que se hicieran con la ciudad de Mosul.

Por otro lado, al menos nueve iraquíes murieron, entre ellos tres policías, en dos ataques suicidas perpetrados en Faluya, los primeros que se registran en esta ciudad desde que el pasado junio las fuerzas iraquíes recuperaran su control de la ciudad de las manos del ISIS. Otros seis civiles y seis kamikazes murieron en un ataque del ISIS en la provincia de Kerbala, al sur de Bagdad, contra una celebración chií. GARA