Raimundo Fitero
DE REOJO

Sin asunto

Deliberadamente no hay asunto. Sino asuntos. Ni siquiera asuntos, sensaciones. Qué digo sensaciones, impresiones alteradas por los partes meteorológicos de una tensión constitucionalmente inexistente en mi organismo central. Si no te excita, no sirve. No hay bandera, ni ley básica, ni manual de instrucciones de una crema hidratante que consiga igualarse a un bufido de la neurona acémila en su peregrinaje por tu orquesta de silbidos y pecados enlatados en la pre-memoria.

Un juez de nombre Arturo Zamarriego acaba de citar un auto de esos que no los supera ni el mejor Baltasar Garzón en sus momento de máxima prevaricación más ensalzada por los poderes políticos de la época. Ha prohibido a todos los medios de comunicación de un consorcio europeo informar sobre un informe de supuesta evasión de impuestos de varios famosos jugadores de fútbol de una amplia lista que encabeza Cristiano Ronaldo. Fantástica actitud quijotesca, alucinante, descerebrada. Un hooligan con capacidad para ir redactando considerandos a base de impulsos no controlados que causan la risión por Europa. Una Europa perdida en las urnas. Una Europa perdida en la bajada de nivel en las aulas. Una Europa que en su televisión puede disfrutar de un anuncio de la cadena sueca HyM de ropa de bajo coste que sucede en un tren y que yo he tenido la oportunidad de ver en varias televisiones europeas exactamente igual: en inglés subtitulado al idioma de cada país. Esto es globalización. Lo del juez es tan esperpéntico como esa desquiciada Esperanza Aguirre anunciando denuncias groseras y banales. Quiere llevar a los tribunales unas medidas del Ayuntamiento de Carmena de corte de tráfico en el centro de Madrid por las fiestas. Seguro que algún Zamarriego la admite a trámite. Más que un asunto es un trasunto.