Floren Aoiz
@elomendia
JO PUNTUA

Kalera, kalera: hora de redoblar esfuerzos para vaciar las cárceles

Una nueva iniciativa para traer a presas y presos políticos a casa se ha sumado a las ya existentes. El protagonismo de personas que han conocido la prisión en primera persona nos indica hasta qué punto han fracado los estados en su anhelo de triturar las ansias de libertad. Y esta iniciativa marca un nuevo estadio en la lucha, un nuevo tiempo marcado por la reactivación social, pero también por pasos valientes capaces de resituar el debate y empujar nuevos avances.

Si algo hemos aprendido en los últimos años es que sólo saliendo de la zona de confort se hace posible lo imposible. Sacudir inercias no es fácil, porque aunque no seamos consciente de ello, las hemos interiorizado y forman parte de nuestra vida y nuestra acción diaria, pero es, sencillamente, indispensable para construir nuevos escenarios. Salir a terrenos de juego amplios y llenos de peligros y retos provoca vértigo, pero las partidas ganadas al solitario son sólo eso, partidas ganadas al solitario que en nada cambian las reglas del juego.

Durante mucho, durante demasiado tiempo, las personas encarceladas han tenido que soportar la peor parte. No creo que sea justo que cuando toca afrontar decisiones complicadas para abrir nuevos caminos, sean ellas quienes sean sometidas a exámenes inquisitoriales desde una supuesta pureza que no sirve más que para disimular impotencias y complejos. Es hora de que como pueblo asumamos que deben volver a casa porque eso es lo mejor para el país y que, por tanto, no es «su» lucha, sino la de todos y todas. La solidaridad con quienes han sufrido la represión es una de las señas de identidad de nuestro pueblo. Además de estribillo de una vieja canción, «Kalera kalera…» puede ser la banda sonora de un nuevo salto en un camino lleno de obstáculos, pero trufado de oportunidades que no podemos dejar pasar.