Siete familias de Bergara no podrán regresar por ahora a casa

21 familias de Bergara tuvieron que abandonar el lunes sus casas debido al desprendimiento de una ladera en el barrio Bolu. Siete de ellas no podrán volver de momento a sus viviendas, mientras que las catorce restantes lo hicieron ayer por la tarde.
El Ayuntamiento de la localidad guipuzcoana informó en una nota de que ya había asignado a estos vecinos un lugar para pasar la noche, ya que hoy los servicios sociales municipales analizarán las necesidades y particularidades de cada una de ellas para darles la mejor solución posible.
A estas familias se les permitió retirar algunos enseres de sus casas con la ayuda de los bomberos, lo que podrán volver a hacer en los próximos días.
El Consistorio llamó a los dueños que posean viviendas vacías en el municipio para que dejen sus casas a aquellos que lo necesiten, siempre que «cumplan con los requisitos mínimos para residir en ellas», para lo que pidió que se pongan en contacto con los servicios sociales.
En una reunión celebrada ayer por la tarde, el Ayuntamiento explicó a los vecinos la situación y comunicó que podían regresar a sus domicilios las familias residentes del 49 al 57 derecha de Bolu y que no podrían hacerlo los residentes en el 57 izquierda y en los números 59, 61 y 63.
«Lo prioritario es atender a las personas afectadas. Tenemos que mostrar la solidaridad y es por eso que animamos a los propietarios de viviendas vacías a que se las dejen a los que se han quedado sin casa», destacó la alcaldesa, Elena Lete.
Indicó que es necesaria la estabilización de la zona, para lo que se empezó a limpiar de la pista los árboles, las rocas y el barro caídos. «El propósito es el bienestar de todos, y por lo tanto, y para que no vuelva a suceder un desastre de este tipo, tras la limpieza vamos continuar con el seguimiento y análisis de la pendiente de Bolu», añadió la alcaldesa.
El Departamento de Vivienda de Lakua puso a disposición del Ayuntamiento 16 pisos en esta localidad y en otras próximas para acoger a las familias, en el caso de que deba prolongarse el desalojo.
Ocho afectados en Donostia
Por su parte, los ocho vecinos donostiarras desalojados a causa de un desprendimiento de piedras registrado en la madrugada de ayer en la calle Camino Barkaiztegi, en Martutene, tardarán «varios días» en poder volver a sus casas, hasta que finalicen las tareas de estabilización de la ladera.
Fuentes del Ayuntamiento explicaron que los servicios municipales inspeccionaron el desprendimiento para comprobar si era posible que las tres familias desalojadas pudieran regresar ayer mismo a casa.
Las piedras que se desprendieron de una escollera de obra no llegaron a alcanzar ninguna vivienda. Debajo de la citada escollera se encuentra un caserío dividido en dos viviendas. Las precipitaciones provocaron que varias piedras de la escollera cayeran afectando a una chabola del caserío que se utiliza para guardar herramientas y otros materiales.
No obstante, como la misma se encuentra cerca de una de las dos viviendas en las que está dividido el caserío, como medida de precaución, se desalojó a las ocho personas que se encontraban en ella. Estas fueron realojadas por el Consistorio donostiarra en un hotel de la ciudad.
Las intensas lluvias de los últimos días afectaron también a las carreteras. Por ejemplo, la Bi-735, a su paso por Erandio, permaneció cortada al tráfico por inundaciones. Según informó el Departamento de Seguridad, la vía quedó anegada a la altura de Makro, por lo que se procedió a cerrarla al tráfico.

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