Ahora sí lo sabrán
Brunhilde Pomsel, secretaria de Goebbels, Ministro de Propaganda de Hitler, murió el 27 de enero con 106 años. Demasiada vida para una mujer del nazismo que disfrutó de privilegios y no se inmutó ante el genocidio, torturas y crímenes cometidos por su partido antes y durante la II Guerra Mundial. Sin embargo, en un documental sobre su vida, aseguró que nunca tuvo conocimiento de lo que ocurría más allá de su mesa de trabajo y que tampoco supo de las atrocidades que sus jefes ejecutaron en los pueblos ocupados y en los campos de exterminio. Por muy frágil que pareciese, Brunhilde mentía con cinismo cada vez que decía «no sabíamos nada». Palabras que (en cierta «gente de bien») suelen servir de escudo cuando miran hacia otro lado para evitar la responsabilidad de saber. Mientras conocía con alegría la muerte de Brunhilde, me enteré de la iniciativa Ireki de llevar la causa de la libertad de las presas políticas a los centros de trabajo para informar y recoger firmas en su favor. Enseguida, pensé que supone un arduo trabajo pero diferente a lo hecho hasta ahora: exige un contacto directo y personal para explicar, con datos y testimonios, el relato de la constante y vengativa vulneración de sus derechos. A partir de ahora, en Euskal Herria, los despistados inconscientes o las brunhildes conscientes no podrán decir «no sabíamos nada».

«Xeberri eta biok hiru kantaldi egun berean egitera iritsi ginen»

Israel exhibe su impunidad en los escombros de la Unrwa en Jerusalén

Piden cuentas por la contratación pública de dos directivos de Solaria

«A esta generación le toca poner las bases del Estado vasco»
