Estado de derecho
Si el presidente del gobierno español comparece ante los medios para, como es costumbre, defender la presunción de inocencia de amigos y compañeros del partido, y termina reiterando que vivimos en un Estado de derecho; y el ministro de Justicia, con la misma constancia y tono que su presidente, afirma que prevaricar no es corrupción y que, además, vivimos en un Estado de derecho; y el Fiscal del Estado aprovecha los cambios ordenados en las fiscalías que no le son propicias para repetir que vivimos en un Estado de derecho; y el último representante del Partido Popular en ser imputado, al tiempo que se miente y se desmiente, insiste en que vivimos en un Estado de derecho; y el portavoz del Partido Popular en el Congreso, una vez expresados sus habituales exabruptos e insultadas las restantes señorías, vocifera que vivimos en un Estado de derecho; y el amplio coro de contertulios en la nómina del gobierno cierran turno en el ejercicio de la desmemoria recordándonos que vivimos en un Estado de derecho; y los monarcas en uso y en desuso, emérito y vigente, tras culminar algún ágape o safari, solemnes proclaman que vivimos en un Estado de derecho... es que ya a nadie le debe quedar la menor duda de que España es un Estado de desechos.
(Euskal presoak Euskal Herrira).

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