Izar y Sara podrán seguir juntas en un centro de acogida en Madrid
El juez de Vigilancia Penitenciaria decidió ayer conceder el segundo grado con principio de flexibilidad a la presa donostiarra Sara Majarenas para que pueda trasladarse junto a su hija Izar a un centro de acogida en Madrid. Madre e hija podrán así permanecer juntas mientras en Euskal Herria persisten en la labor para que sea puesta en libertad.

Izar, la hija de la presa donostiarra Sara Majarenas, no será finalmente separada de su madre y ambas podrán seguir viviendo juntas en el centro de acogida Fundación Padre Garralda de Madrid, adonde madre e hija serán trasladadas en los próximos días. La pequeña cumplió ayer tres años, una fecha que marcaba la separación de su madre en base al reglamento penitenciario. Pero finalmente Izar pudo celebrar su cumpleaños junto a su ama. Las últimas semanas han estado protagonizadas por las peticiones para que madre e hija no fueran separadas de nuevo por los graves efectos que podría tener en la menor, que el pasado 15 de enero fue acuchillada por su padre.
Según recoge el auto del juez José Luis Castro, para otorgarle la clasificación de segundo grado ha sido decisivo «el avanzado estado del cumplimiento de la condena, que ha sido su primer ingreso en prisión y la ausencia de expedientes disciplinarios».
El juez también tiene en cuenta las circunstancias excepcionales que tienen en este momento madre e hija y un informe del equipo técnico del juzgado que ratifica la necesidad de que estén juntas, «máxime en un caso tan excepcional como el que nos ocupa en que la situación de vulnerabilidad de la pequeña viene provocada por la bestial agresión». El auto destaca que «la menor ha permanecido desde su nacimiento con su madre, siendo esta la figura de referencia en cuidados, apego y afectos para la menor».
Hace referencia, asimismo, al informe emitido por la responsable del Equipo Técnico de dicho juzgado tras entrevistarse con Majarenas y su madre, Kontxi Ibarreta, afirmando que «la posible separación de la menor con su madre, en este momento, podría poner en riesgo la incipiente recuperación de ambas, especialmente de la niña». Por ello, el auto sostiene que «dicho informe viene a ratificar que la menor tiene que estar con su madre, punto referencial en su vida y, en consecuencia, atendiendo al interés superior de la menor, debe accederse al principio de flexibilización».
Libertad condicional
La abogada de Majarenas, Onintza Ostolaza, que destacó el carácter urgente de la decisión del juez, explicó a GARA que la aplicación del segundo grado con un principio de flexibilidad recogido en el artículo 100.2 del reglamento penitenciario permite que la presa donostiarra y su hija se trasladen al centro de acogida madrileño.
Se trata de un centro externo donde están internas madres clasificadas en segundo y tercer grado y donde sus hijos pueden permanecer hasta los seis años de edad, según precisó. Ahora queda por concretar qué régimen de vida se establece para Majarenas.
La decisión del juez fue bien recibida por la familia y la abogada, quienes remarcaron la importancia de que Sara e Izar puedan seguir juntas, máxime cuando la niña sufre las secuelas sicológicas de la agresión. «Están juntas, es un paso pero lo que pedimos es la libertad condicional», declaró Ostolaza, que explicó que seguirán trabajando en esta vía. Se dan las condiciones para ello, ya que Majarenas cumplió las tres cuartas partes de su pena hace dos años y medio, con lo que remarcaron el sinsentido que supondría que se mantenga a madre e hija hasta abril del próximo año en el centro madrileño, cuando cumplirá íntegramente la condena.

«Xeberri eta biok hiru kantaldi egun berean egitera iritsi ginen»

Israel exhibe su impunidad en los escombros de la Unrwa en Jerusalén

Piden cuentas por la contratación pública de dos directivos de Solaria

«A esta generación le toca poner las bases del Estado vasco»
