El arte de Mahlangu

Con solo una pluma de pollo, Esther Mahlangu, de 81 años, comenzó a plasmar motivos de la cultura Ndebele transmitida por su madre y su abuela en cabañas de barro y, en la actualidad, su colorida obra geométrica se asienta sobre muy diversos soportes –coches de lujo, botellas, paredes...– y se exhibe en todo el mundo. Ella permanece en su casa, en una aldea de la provincia oriental de Mpumalanga, en Sudáfrica, dedicada a sus tareas cotidianas, muy lejos del boato de una artista que ha pasado por el George Pompidou, el Museo Británico y el Guggenheim, entre otros muchos.
«Trabajar con gente famosa no me ha cambiado. No estoy intimidada y ni siquiera una vez he cambiado para encajar en su cultura», declara a AFP una mujer que, a diferencia de muchos de sus vecinos, aún viste el traje tradicional Ndebele, collares de cuentas y aros de cobre en cuello y piernas.
En 1989 dio el salto internacional, cuando los murales de su casa atrajeron a investigadores franceses que le invitaron al Pompidou. Desde entonces su obra se expone en todo el planeta; ahora, en Johannesburgo, una serie de pinturas en homenaje a Nelson Mandela.

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