El implacable juicio de/a Maria Drazdechova

Una de las inesperadas sensaciones del último Festival de Cine de Gijón llegó de una cinematografía y de otro certamen igualmente inesperados. Desde Karlovy Vary y Eslovaquia, el nuevo film de Jan Hrebejk, cuyo empaque meloso esconde una de las propuestas con más mala baba de la temporada. En una escuela de Bratislava, a principios de la década de los 80, irrumpe con fuerza la poderosa presencia de una profesora que va a poner patas arriba a dicha institución, así como a toda su comunidad. Alumnos, padres y otros maestros comprobarán y sufrirán, a los pocos días, los nocivos efectos de los métodos de Maria Drazdechova, una tutora sin reparos a la hora de explotar (al máximo) los privilegios de su oficio y posición social.
Planteada como un juicio popular, de modo no muy distinto al que proponía Sidney Lumet en el clásico “12 hombres sin piedad”, la película repasará, a través del testimonio de los afectados, los actos de la tal Drazdechova, para así determinar el destino de tan controvertido personaje. Un caldo de cultivo perfecto para que las denuncias y los alegatos de los individuos reflejen las miserias del colectivo.

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