Víctor ESQUIROL
Crítico cinematográfico

Hundido

A falta de dos semanas para el estreno de “Piratas del Caribe: La venganza de Salazar” (quinta entrega de la famosa franquicia que lleva recaudados 3,7 billones de dólares en todo el mundo) todas las miradas están puestas en su estrella principal. En el hombre detrás de Jack Sparrow, uno de los personajes más icónicos en lo que va de siglo XXI. En Johnny Depp, esa mega estrella en constante amenaza de convertirse en una supernova, y cuya implosión obligue a Hollywood a replantearse buena parte de su modelo de negocios.

La versión más resumida de la historia detrás de la debacle de este polifacético actor, no cabría ni en cien columnas como esta, pero para lo que ahora nos interesa, podemos tomar prestada la imagen de un buque pirata hundido en el fondo del océano... con un botín en su interior de 650 millones de dólares. Así se cifra el capital perdido por el Capitán Depp en los últimos cuatro años. Un agujero financiero resultado de excesos megalómanos, malos resultados en taquilla, una vida sentimental turbulenta y, por lo visto, la mala praxis de sus representantes. El asunto está ahora mismo en los tribunales, campo de batalla donde los expertos han apuntado que puede determinarse el futuro más inmediato de las relaciones contractuales entre actores y agentes en el seno de la meca del cine. La Disney, mientras, reza para que tanto barullo no torpedee su línea de flotación en el box office.