Otro peldaño para Jon Rahm
El vizcaino disputa su segundo US Open, el primero como profesional, en un campo como Erin Hills que se adapta a sus cualidades.

Para ser parte de la historia del golf, algo que quiere conseguir Jon Rahm según subraya en su página web personal, hay que ir pasito a pasito y subir peldaño a peldaño. El de Barrika es el que marca el ritmo, su propio ritmo, desde que hace cuatro años llegase al sistema universitario estadounidense con nociones básicas de inglés y poco futuro en el golf, como ya ha admitido el que fuera su entrenador Tim Mickelson. Sin embargo, su ambición y determinación le han llevado a hablar fluidamente, con ese acento yanqui tan peculiar, y desde hoy hasta el domingo tiene un nuevo reto en su carrera en su primer año como profesional. Ese atrevido reto no es otro que el 117º US Open, el segundo grande del curso.
El desafío en el Medio Oeste norteamericano es mayúsculo, pero no el primero para Rahm. El vizcaino ya se ha enfrentado al Masters de Augusta, el primer grande del año, con una destacada actuación terminando en el puesto 27º. Y ya sabe lo que es ganar como profesional; lo hizo en el Farmers Insurance Open de San Diego de la PGA Tour. Otros dos segundos puestos en el Dean&Deluca Invitational y sobre todo en el WGC Dell Technologies Match Play, en el que puso contra las cuerdas a todo un número uno mundial como Dustin Johnson, le han hecho entrar en el Top-10 mundial y empezar a ser respetado por todos sus rivales de este deporte.
Pero ahora toca el US Open, que estrena campo. Erin Hills, en Wisconsin, es de estilo «links» de más de siete kilómetros que se juega por primera vez desde 1992 como un par 72. Este tipo de campo trata de imitar el terreno más tradicional de golf de Escocia. Es decir, tiene más colinas que otros, el clima es bastante más ventoso, las calles son más estrechas y hay pocos o ningún árbol. Además, la Asociación de Golf de Estados Unidos ha decidido segar algunas partes. No se sabe si estaba previsto o si atendió las quejas de algunos jugadores. «Es como un gran ‘links’ al que hubieran suministrado esteroides», ha bromeado estos días el propio Jon Rahm sobre Erin Hills.
Lo cierto es que este tipo de campo se adapta bien al juego del vizcaino, de 22 años: «Es un campo largo en el que puedo usar el ‘driver’ y estoy confiado porque se presta a los pegadores largos». Este recorrido también se presta a la imaginación. «Es un campo para creadores. Imaginación nos sobra y tenemos buen juego corto», señala.
Un jugador «más maduro»
El de Barrika disputó el US Open en 2016 en Oakmont como amateur y fue el mejor aficionado de la clasificación. A la semana siguiente se hizo profesional y, un año después, está en el Top 10 mundial. «Las cosas han cambiado mucho, pero mis expectativas no son diferentes: siempre quiero desplegar mi mejor juego. Pero sí soy un jugador más maduro y experimentado, así que creo que podré tomar mejores decisiones en el campo», asegura el joven golfista.
De momento, ya conoce el terreno. Como todo deportista, estos días ha estado entrenando en Erin Hills. «Es un gran campo y me lo he pasado muy bien jugándolo», han sido sus primeras palabras sobre el escenario del inminente US Open de 2017.
El vizcaino comenzará el torneo a las 14.51 hora de Euskal Herria desde el hoyo 10, y sus rivales no serán cualquiera. Tendrá como ‘compañeros’ de baile al japonés Hideki Matsuyama y al estadounidense Rickie Fowler, cuarto y noveno del ránking mundial. La ronda vespertina dará comienzo a las 20.36.
Dustin Johnson quiere repetir
A las 15.35 iniciará su andadura el vigente campeón, el estadounidense Dustin Johnson, que busca convertirse en el primer jugador en reeditar el título desde Curtis Strange en 1989. El número uno mundial lo hará junto con su compatriota Jordan Spieth, ganador en 2015, y el alemán Martin Kaymer.
Erin Hills también se adecua a sus condiciones. Además, seguro que Johnson llegará con ganas de ‘marcha’ después de haber tenido que renunciar al Masters de Augusta, que ganó el castellonense y también candidato al triunfo Sergio García, por un accidente doméstico un día antes de iniciar el torneo. Y también con ganas de revancha a pesar de haberse coronado el año pasado. Porque en 2015 a punto estuvo de hacerse con su primer US Open ante Spieth, si no fuera porque en Chambers Bay falló dos «putts» en el hoyo 18, uno para ganar y otro para el desempate, lo que encumbró al actual número 6 mundial.
El año pasado se impuso en la 116ª edición con tres golpes por delante de sus rivales más inmediatos a pesar de haber recibido una penalización. Desde su coronación, Johnson ha entrado en otra dimensión: ganó cinco títulos, tres de los cuales son puntuables para el Campeonato del Mundo (WGC), que en febrero de 2017 le impulsaron al número uno mundial del golf.
Así que Jon Rahm tiene motivos para ser optimista. Los últimos seis torneos de Grand Slam han sido ganados por jugadores que buscaban su primer título importante. Eso sí, en la previa de la competición, Spieth ha devuelto a sus compañeros a la realidad de la dureza de un grande: «El par es un resultado sumamente bueno en el US Open». A golpear se ha dicho.

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