Imanol CARRILLO
GOLF - US OPEN

Jon Rahm paga cara la «novatada» en Erin Hills

El joven vizcaino comenzó con muchas dificultades al dejarse cuatro golpes sobre el par de campo.

Jon Rahm no es precisamente un novato en el US Open. El año pasado ya jugó como amateur y fue el mejor aficionado en la clasificación, pero la 117ª edición del segundo grande de la temporada es el primero que disputa como profesional. Y el campo de Erin Hills, a pesar de adaptarse a sus cualidades, no se lo puso nada fácil en la primera jornada al de Barrika, que terminó con un total de 76 golpes, cuatro sobre el par, y se situaba 133º al cierre de esta edición, a 9 impactos del líder, el estadounidense Rickie Fowler (-7).

Se da la casualidad de que Fowler compartió jornada con Rahm, además de con el japonés Hideki Matsuyama, que terminó con 74 golpes (+2). Este trío de golfistas comenzó el US Open desde el hoyo 10 al 18, y después completaron la jornada inicial desde el 1 al 9.

La primera parte del día no fue nada buena para Rahm en este campo tipo «links» de más de siete kilómetros y un clima ventoso, ya que de los cinco «bogeys» –introducir la bola en el hoyo con un golpe de más sobre el total fijado por el par– que se anotó en su tarjeta, cuatro los hizo entre los hoyos 10 y 18. En este último incluso envió una pelota al búnker de arena.

Al vizcaino no le salían las cosas, y de ahí que se le notase enfadado en varias ocasiones, tirando incluso el palo al suelo o quitándose la gorra de la cabeza. Sin embargo, en la segunda vuelta entre los hoyos 1 y 9 Rahm pudo mejorar su actuación. Tal vez la breve charla que mantuvo con Fowler tras el «driver» del hoyo 1 le motivase, ya que en este segundo tramo de la jornada firmó incluso un «birdie» –introducir la bola en el hoyo con un golpe menos sobre el total fijado por el par–.

Últimos cinco hoyos sin fallos

Lo hizo en el hoyo 3, de 497 yardas (unos 454 metros), en el que Fowler hizo par y el japonés Matsuyama, «bogey». Sin embargo, justo en el siguiente hoyo, en el 4, el vizcaino volvió a errar, sobre todo con un mal segundo golpeo, y se anotó un «bogey», el quinto y el último en su primera jornada en el US Open.

Rahm se anotó los últimos cinco hoyos sin fallos, aunque en el último, de tan solo 150 yardas (137 metros) –el más corto de Erin Hills–, pudo haber firmado un nuevo «birdie». Su cara lo decía todo: no se lo explicaba. Él y sus dos ‘compañeros’ terminaron con par y Rickie Fowler se despedía del público presente encaramándose al liderato, seguido de un grupo de tres golfistas con 67 golpes (-5).