Jon ORMAZABAL
Cuatro y medio

Víctor descubre la «otra pelota» a sus paisanos

El de Ezcaray solo cometió dos errores en un disputadísimo partido ante Elezkano y sumó su primer punto.

ELEZKANO II 18

VÍCTOR 22


Históricamente, el pelotazale riojano se ha caracterizado por su, a veces desmedida, pasión y su amor por el juego ofensivo, rápido y jugado muy cerca del frontis. Víctor Esteban ha bebido de esas mismas fuentes y hasta ahora se había caracterizado por su explosivididad y su efusividad, esa que le llevaba a alternar soberbios tantos con sonoras cantadas. Sin embargo, lleva el pelaire un tiempo reivindicando su metamorfosis, reclamando un cambio en su juego y, sobre todo en su cabeza, y ayer aprovechó la visita del Cuatro y Medio a su Ezcaray natal para alabar las bondades de esa otra pelota que ha aprendido y que le sirvió para conseguir su primer punto en la liguilla de cuartos de final.

Los errores y sus inexplicables desconexiones habían sido el gran obstáculo que tantas veces había frenado su progresión, pero ayer los minimizó prácticamente a la mínima expresión –solo cometió 2 en todo el partido– y esa fue la clave de su trabajada victoria ante un Danel Elezkano algo más fallón.

De hecho, el primer error del delantero de Asegarce se produjo en el 7-14, al abrir demasiado una pelota al ancho, en una jugada que supuso un primer punto de inflexión en el partido.

Casi siempre por delante

Y es que, salvo el 3-1 inicial, Víctor consiguió llevar el control del marcador, a pesar de mostrarse crítico con el material –exigió pelotas más vivas, pero en rápido suelo del San Lorenzo parecieron adecuadas– y de comprobar que Danel Elezkano le iba poner mucha mayor resistencia que Erik Jaka.

De inicio tenía la táctica bastante definida y la idea clara de buscarle la derecha al de Zaratamo que, no obstante, demostró que también está cicatrizando heridas en ese sentido y no solo no sufrió, sino que le puso en serios problemas al recoger las pelotas desde el ancho. Con todo, con el saque-remate como gran aliado, a Elezkano también le penalizaron una discutida falta de saque y un par de errores, supo abrir huecos que parecían definitivos en el mencionado 6-14 y el 12-18.

Sin embargo, el vizcaino nunca le perdió la cara al partido, dio un paso adelante en ataque y logró empatar el partido a 18. Pero le mató el no haber podido culminar la remontada. El 19 pudo caer de cualquier lado en un tanto disputadísimo, en el que ambos anduvieron de lado a lado, pero se encontró con la chapa y su esfuerzo murió ahí.