Intriga en el trayecto diario de cercanías
L a cuarta colaboración entre el director catalán Jaume Collet-Serra y el actor irlandés Liam Neeson, tras las previas “Sin identidad” (2011), “Una noche para sobrevivir” (2015) y “Non-Stop” (2014). Se repite el mismo esquema de thriller de acción con protagonista veterano, ya de vuelta de todo, y cambiando el avión como medio de transporte en peligro de “Non-Stop” por el tren. Sabido es que el ferrocarril siempre le ha ido muy bien al relato de suspense, y más aún dentro de una producción de serie B, con clásicos como “Testigo accidental” (1952) constituidos en modelos a seguir. El problema es que “The Commuter” traiciona ese espíritu que poseía la obra maestra de Richard Fleischer en aras de una espectacularidad que no se ajusta a las limitaciones presupuestarias.
La desorbitada secuencia del descarrilamiento, resulta mediante efectos digitales, tal vez esté ahí para disimular el desgaste físico de Liam Neeson a sus 65 años, en un papel que se presenta como su despedida del desempeño como héroe de acción. La intriga se basa en el viejo axioma que tanto gustaba a Hitchcock del ciudadano corriente que se ve envuelto en una extraña conspiración, en este caso un ejecutivo que viaja todos los días del trabajo en Manhattan a su casa, y que es abordado por una desconocida.

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