Pau paraliza la expulsión de un migrante acogido en Baiona
El Tribunal Administrativo de Pau decidió ayer paralizar la expulsión de Omar, joven senegalés de 25 años, quien permaneció durante tres meses en el centro de acogida de Baiona. Junto a él, otra veintena de migrantes fueron trasladados, el mes pasado, desde allí a un centro para demandantes de asilo en la capital bearnesa, donde permanece en la actualidad.
El pasado 11 de enero, un grupo de abogados depositaba un total de 38 recursos en el Tribunal de Pau, uno por cada uno de los migrantes amenazados, como Omar, de expulsión. El letrado Jean-François Blanco saludaba ayer en twitter la decisión del tribunal.
El también presidente del comité de derehos humanos del colegio de abogados de Pau remarcaba que el juez ha tomado en cuenta la denuncia de los migrantes respecto al riesgo de «volver a sufrir tratos inhumanos y actos de tortura» si, en aplicación del Protocolo de Dublín, fueran devueltos a Italia para desde allí ser repatriados a los países de los que huyeron.
Esa denuncia fue interpuesta a fin de paralizar la orden de expulsión emitida, el 15 de diciembre, por la Prefectura de Pirineos Atlánticos.
Cálida despedida
Los migrantes acogidos en el centro tutelado por la asociación Atherbea en Baiona fueron objeto de una cálida despedida el día de su traslado a Pau.
Medio millar de personas se congregaron, el 19 de diciembre, en la estación de tren baionarra, respondiendo al llamamiento de la asociación Etorkinekin, para despedir al grupo. Posteriormente se trasladaron en manifestación hasta la Subprefectura para denunciar la política migratoria francesa y europea.

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