El ISIS vuelve a golpear Afganistán con un ataque contra un batallón militar
Un ataque kamikaze contra una unidad militar reivindicado por el Estado Islámico volvió a golpear a la capital de Afganistán, que aún guarda luto tras la muerte el pasado fin de semana de más de un centenar de personas en un atentado asumido por los talibanes.

Al menos 11 soldados murieron ayer en un ataque contra una academia militar en Kabul, reivindicado por el Estado Islámico (ISIS). Se trata del tercer ataque en solo 10 días en la capital afgana, después del ocurrido contra un gran hotel el 20 de enero y la explosión de una ambulancia bomba el sábado en el corazón de Kabul, en una de las zonas supuestamente mejor protegidas por albergar sedes de organismos, oficinas y ministerios.
Ayer, hacia las 5.00, hora local, yihadistas asaltaron las instalaciones de un batallón del Ejército afgano situado cerca de la Academia Militar Marshal Fahim, un inmenso complejo situado al oeste de Kabul en el distrito de Qargah, que forma a los miembros del ejército afgano desde que son cadetes hasta oficiales del estado mayor.
En este mismo lugar, en octubre, 15 jóvenes reclutas afganos murieron en un ataque de un kamikaze que se arrojó contra su minibús cuando abandonaban el complejo para volver a casa. En un día normal, indicó un profesor a AFP, «hay 4.000 personas entre cadetes, oficiales y entre 300 y 500 formadores», afganos y extranjeros.
La Presidencia afgana había decretado el de ayer día no hábil en Kabul «para ocuparse de los heridos», tras la masacre del sábado, en la que murieron más de 100 personas y 235 resultaron heridas.
Según indicó el Ministerio de Defensa afgano en un comunicado, los atacantes penetraron en las instalaciones armados con chalecos explosivos, granadas de mano, lanzamisiles, rifles de asalto AK-47 y bombas para incendiar el recinto. Dos insurgentes murieron durante la acción armada al detonar los explosivos que portaban, y otros dos fallecieron durante enfrentamientos con las fuerzas de seguridad, que se prolongaron durante cerca de cinco horas.
El presidente de Afganistán, Ashraf Gani, reunido con su homólogo de Indonesia, Joko Widodo, prometió «extensas y prontas» represalias. Advirtió de que «la venganza de nuestra nación será extensa y pronta». Urgió a los talibanes a «elegir entre el islam y el terrorismo». Instó a «quienes se consideren musulmanes y afganos a apartarse, de palabra y acción, de estos manipuladores».
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