Koldo LANDALUZE
CRÍTICA «The Florida Project»

Mickey Mouse no recibe visitas del país de los sueños rotos

Propuestas como “The Florida Project” certifican el gran estado de forma que está atravesando el cine independiente. Sumada a obras como, por ejemplo, “The Disaster Artist” o la apabullante “Tres anuncios en las afueras”, la última película de Sean Baker se incluye en una hornada de filmes que comparten la originalidad y valentía de sus tratamientos. En esta oportunidad, lo que nos encontraramos en “The Florida Project” no es más ni menos que un descarnado acercamiento a la realidad social estadounidense que apenas tiene cabida en los periódicos. Ello se concreta en un singular microcosmo habitado en su mayoría por mujeres que obligadas por sus pocos réditos económicos, comparten residencia y complicidades en uno de esos “fantasmagóricos” moteles de tercera categoría que nacieron al reclamo del fastuoso paraíso Disneyland de Florida. La cercanía de este escenario de fantasías y artificios otorga mayor coherencia al discurso del filme ya que buena parte del metraje está acaparado o descrito desde la óptica inocente de los niños de este motel regentado por Willem Dafoe, el único actor profesional de un reparto que sorprende gracias a sus muy creibles interpretaciones.

Si bien el argumento podría invitarnos a ser testigos directos de un doloroso fresco humano, lo que finalmente se plasma en imágenes es un modelo vital en el que asoma la innata cualidad de supervivientes que han de asumir aquellas personas que no tienen nada que perder en la vida.

De esta manera, sus pequeñas alegrías cotidianas se transforman en una fiesta colectiva y, paralelamente, sus constantes caídas a la lona se revelan como un acto de rebeldía constante contra un sistema que poco o nada entiendende de sentimientos y afinidades.

Sutil, emotiva, a ratos divertida y otras dolorosa, la película se desarrolla sin altibaos y deriva hacia un epílogo revelador.