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Tillerson intenta en Ankara aplacar a una Turquía cada vez más hostil

El secretario de Estado de EEUU, Rex Tillerson, intenta en Turquía calmar a su aliado en la OTAN, que cada vez responde con más hostilidad a las críticas a su operación contra los kurdos en Siria. Washington reconoce que la discusión con Ankara es difícil.

El secretario de Estado de EEUU, Rex Tillerson, llegó ayer a Turquía para afrontar un diálogo que reconoció difícil con el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, y el ministro de Exteriores, Mevlut Cavusoglu. La última etapa de su gira por Oriente Medio, con un aliado en la OTAN, resulta ser la más problemática. «Nuestras relaciones están en un momento crítico. O las mejoramos o van a derrumbarse definitivamente», había advertido Cavusoglu.

«La discusión se anuncia difícil», admite Washington, que subraya la retórica inflamatoria turca, que responde de forma hostil a cualquier crítica a su operación militar contra los kurdos y a la invasión del norte de Siria.

Tillerson ha advertido a Turquía de que su ofensiva desvía a las fuerzas antiyihadistas de su combate contra el ISIS, ya que milicianos kurdos han dejado el frente contra el Estado Islámico en el este sirio para acudir a defender el cantón de Afrin.

También el secretario de Defensa, Jim Mattis, pidió a su homólogo turco, Nurettin Canikli que se centre en la campaña para vencer al ISIS. «Probablemente es la situación de seguridad, de combates, más compleja que he visto en más de cuatro décadas», admitió el jefe del Pentágono al ser preguntado por cómo fue el encuentro con Canikli.

Turquía no expresa ninguna intención de frenar su operación contra los kurdos y amenaza con continuar hacia el cantón de Minbej, donde se encuentran militares estadounidenses de apoyo a la coalición kurdo-árabe de las FDS. «Iremos a Minbej, si están allí, tanto peor para ellos. No necesitamos sus recomendaciones, sino medidas concretas sobre el terreno», afirmó a la AFP un responsable turco.

Washington dice que quiere discutir medidas que tranquilicen a Ankara sobre su seguridad, pero Turquía exige que EEUU corte totalmente con las YPG y recupere las armas que les ha entregado. «Nunca hemos dado armas pesadas a las YPG, por lo que no hay nada que recuperar», respondió Tillerson poco antes de partir hacia Ankara, e insistió en que seguirán formando a las fuerzas de seguridad locales, asegurándose de que «no representan una amenaza para los países vecinos».

Turquía mantiene varios contenciosos más que empañan la relación. Washington no ha accedido, todavía, a la demanda de extradición del predicador Fethullah Gülen, al que Ankara acusa de instigar el fallido golpe de Estado de 2016. Y el arresto de dos empleados turcos de misiones diplomáticas de EEUU en Turquía ha desencadenado una crisis de visas. EEUU también denuncia el encarcelamiento de varios de sus ciudadanos.