Koldo LANDALUZE
DONOSTIA

«The Wire», la trastienda silenciada de EEUU cumple diez años de su episodio final

Cumplidos diez años de la emisión de su último episodio, la serie «The Wire» figura con todo merecimiento como una de las grandes obras maestras de la ficción televisiva.

La serie «The Wire» alcanzó un éxito global gracias a la metódica disección que realizó de la sociedad estadounidense desde su propia trastienda, enraizada en el mundo del crimen, la política y el periodismo de la ciudad de Baltimore. Cumplidos diez años de la última emisión de esta obra maestra creada por David Simon, merece la pena recordar algunos entresijos de esta ficción de la HBO.

Para entender este fenómeno televisivo siempre hay que tener presente la máxima esgrimida por David Simon: «Lo juro por Dios, nunca fue una serie de policías... aunque había policías y gánsters en abundancia». Los seguidores de “The Wire” siempre fueron conscientes de este apunte necesario ya que en sus cinco temporadas abordó sucesivamente temas como el narcotráfico, la política, la educación o los medios de comunicación.

Un integrante del sobresaliente equipo de guionistas, Rafael Álvarez, recuerda que la ficción reflejaba «la mayoría de las plagas de una sociedad libre, guiándonos por el principio fundamental de que sencillamente hay una gran parte de la población a la que el capitalismo ni necesita ni quiere».

Una novela

Las tramas se articulaban en torno a las intervenciones telefónicas judiciales encomendadas a un grupo de policías de Baltimore, un retrato descarnado de una sociedad que no educa y que está siendo vigilada por agentes corruptos. Para Álvarez, las claves del éxito de “The Wire” residen en la experiencia del coproductor Ed Burns como detective de homicidios y los años que Simon pasó con la gente de los guetos de Baltimore –de ahí nacieron sus libros “Homicidio” y “La esquina”–.

El propio Simon recordó que “The Wire” era en realidad una novela: «Su comedimiento calculado ofrecía a los telespectadores la oportunidad de hacer algo que la televisión raras veces, por no decir ninguna, les permitía hacer: quedar libres para pensar sin contemplaciones sobre la historia, sobre los diferentes mundos que la historia presentaba y, en definitiva, sobre las ideas subyacentes al drama. Y la recompensa que obtienen estos telespectadores comprometidos podría llegar no al final de una escena o al final de un episodio, sino al final de la temporada, por no decir incluso al final de la serie».

Además de su argumento –en el que participaron grandes escritores como Dennis Lehane–, siempre ha destacado la excelente galería de personajes. La directora de casting, Alexa Fogel, subvirtió las normas de la industria estadounindense y reunió un reparto que incluía actores de teatro, británicos, veteranos olvidados, músicos, nuevas promesas interpretativas como Idris Elba e incluso policías, gángsters y políticos.