11/09/2018

La Diada más insólita no será de color amarillo

El primer 11 de setiembre con presos políticos pondrá a prueba el nervio del independentismo tras el otoño caliente de 2017. Las preinscripciones apuntan a que será un nuevo éxito.

Beñat ZALDUA|BARCELONA
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Últimos preparativos en la sede de la Assemblea Nacional Catalana para la gran manifestación de hoy. Carlos MORENO

«El objetivo de la represión política es que el otro abandone sus objetivos políticos. Por tanto, volver a poner encima de la mesa la República haciendo una manifestación es muy importante. Mantenernos firmes en nuestros objetivos es la manera de decirles que la represión no tiene efecto». Elisenda Paluzie, que hoy vivirá su primera Diada como presidenta de la Assemblea Nacional Catalana (ANC), resumía ayer así en Vilaweb el ánimo con el que la entidad convoca, junto a Òmnium Cultural, una nueva movilización que se prevé multitudinaria.

Los presos y exiliados políticos estarán presentes, inevitablemente: familiares y abogados contarán con un lugar preeminente en la avenida Diagonal y el recuerdo a los que no podrán estar hoy en Barcelona –que son los que hace un año estuvieron en primera línea, empezando por Jordi Cuixart y Jordi Sànchez– será una constante en la infinidad de homenajes que tendrán lugar. Pero no son los protagonistas de la jornada. «No es una manifestación por los presos, sino por la independencia y la República catalana», ha insistido Paluzie estos días. De hecho, las camisetas de la ANC para la Diada no son amarillas; son de un color coral inspirado, según explican, en las bridas que sellaron las urnas del 1-O.

El matiz no es menor, pues refleja el intento de las entidades soberanistas por devolver al primer plano la reivindicación de la independencia, sin dejar en el olvido a los prisioneros. Y de paso, volver ellas mismas al papel de actores principales tras un complejo año en el que las disensiones internas y la represión del Estado las han llevado a un segundo plano. En resumen, recuperar la iniciativa.

Todo ello se volcará hoy sobre la avenida Diagonal, que previsiblemente se llenará sin problemas, dado que 460.000 personas se han preinscrito en la web habilitada por los convocantes. Se trata de una cifra orientativa, a la cual cabe sumar después otra tanta gente que no cumple el formalismo de preinscribirse. Para hacernos una idea, el año pasado fueron unos pocos menos los preinscritos. Los 1.500 autobuses fletados sin una sola plaza libre disponible auguran también un nuevo éxito movilizador por parte del independentismo civil.

Bálsamo contra la ansiedad

La manifestación de la ANC y Òmnium será, por octavo año consecutivo, la cita culminante de una Diada que rememora la resistencia catalana contra el sitio borbónico de 1714 –el 11 de setiembre es el día que cayó Barcelona– y cuyas celebraciones arrancaron ayer mismo, empezando en Perpinyà y concluyendo en la misma capital, donde el acto institucional de la Diada –marcado por el recuerdo a los presos–, el preceptivo discurso anual del president de la Generalitat –el primero de Quim Torra– y la entrega de medallas del Parlament se conjugaron con los homenajes más populares –las marchas de antorchas– en el Fossar de les Moreres, donde yacen los cuerpos de aquellos que defendieron Barcelona hace 304 años.

Los actos previos de ayer no son, sin embargo, más que la antesala de la manifestación de la tarde de hoy. Durante décadas la Diada como día de lucha solo era reivindicada por la Esquerra Independentista, que mantiene su propia agenda movilizadora para la jornada, pero desde la primera manifestación masiva de 2012 el 11 de setiembre ha servido al independentismo para demostrar su fuerza y marcar el paso a las instituciones. Lo hizo sobre todo aquel año, cuando evitó la invitación del president Artur Mas a convertir la movilización en un reclamo por el pacto fiscal; en 2014, forzando a los partidos a un compromiso con la consulta del 9N; en 2015, arrancando la campaña electoral de las elecciones plebiscitarias del 27S; y hace solo un año, marcando el inicio de tres semanas de vértigo que culminaron el 1 de octubre.

¿Y este año? No hay horizonte claro, como en la mayoría de casos citados en las anteriores líneas, lo cual dificulta la descodificación de la movilización de hoy, pero conviene recordar la Diada también como la cita del independentismo para encontrarse, reconocerse y conocerse; mirarse al espejo, lamerse las heridas y darse una palmada en la espalda. El año pasado, sin ir más lejos, la Diada tuvo aquel efecto balsámico tras los broncos y polémicos debates parlamentarios del 6, 7 y 8 de setiembre.

La Diada será además, según sus propios convocantes, el pistoletazo de salida para un otoño lleno de efemérides que tendrá sus puntos culminantes el 20 de setiembre y el 1, el 3 y el 27 de octubre. Unos aniversarios que necesitan contenido para no quedar en meros actos conmemorativos y para preparar la pista al momento en que al independentismo le toque hacer frente al macrojuicio en el Tribunal Supremo. Porque la Fiscalía General del Estado y el presidente del Consejo General del Poder Judicial, Carlos Lesmes, dejaron ayer mismo muy claro, en el arranque del curso judicial, que la distensión no es una palabra que se encuentre en sus diccionarios.

 

Arnaldo Otegi visita a todos los presos políticos encarcelados en Lledoners

Arnaldo Otegi visitó ayer a los cinco dirigentes catalanes encarcelados en la prisión de Lledoners, donde les expresó su «solidaridad absoluta en términos humanos y políticos». A la salida de la visita, que se prolongó por espacio de cuatro horas, el coordinador general de EH Bildu manifestó que «les he visto muy bien, muy fuertes, con las convicciones intactas y la conciencia clara de que están encarcelados injustamente por haber dado la voz y la palabra a su pueblo».

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Antes de acceder a la cárcel, recordó las palabras del lehendakari Agirre («Nosotros siempre con Catalunya») e incidió en que «vascos y catalanes no vamos a renunciar a nuestra soberanía, no vamos a renunciar a construir sociedades mejores ni en Catalunya ni en Euskal Herria». Otegi participará hoy también en varios actos, dentro de la amplia representación que EH Bildu tiene estos días en Catalunya.

No será la única primera espada de la política vasca que hoy se presente en Barcelona. Por parte del PNV, será Andoni Ortuzar quien realice la ofrenda floral junto a un PDeCAT en vías de extención. El líder jeltzale tratará así de apagar el fuego provocado por el lehendakari Urkullu tras visitar solo a Junqueras y pedir su liberación sin referirse expresamente al resto de presos. Ortuzar visitará también hoy a Rull, Turull y Forn en Lledoners, aunque ayer trató de rebajar el perfil del encuentro en Onda Vasca: «No niego que tenga un trasfondo político, pero es sobre todo una visita a unos amigos».

Además de los partidos políticos, otros agentes vascos estarán presentes hoy en Barcelona. Desde Gure Esku Dago, que estos días despliega una intensa agenda de contactos con la ANC y con Òmnium Cultural, hasta LAB, que hoy participará tanto en la manifestación principal como en la que convoca desde hace décadas la Esquerra Independentista. También estarán activistas de la Red Independentistak, que acudirán a los tramos 19-20 de la movilización de la avenida Diagonal, a la que acudirán en kalejira desde la Euskal Etxea (en el barrio del Born).B. Z.

 

La manifestación en seis claves

1• DIAGONAL, OTRA VEZ
Assemblea Nacional Catalana (ANC) y Òmnium Cultural regresan a la avenida Diagonal de Barcelona, que ya se llenó en el año en 2014 con motivo de la movilización de la gran «V». El recorrido de esta edicicón, dividido en 38 tramos en los que se han colocado las diferentes asambleas territoriales (también sectoriales como las de mujeres, migrantes o LGTBI), parte desde las cercanías de la plaza Glòries (calle Castillejos) y concluye en el palacio de Pedralbes.


2• UNA OLA RUIDOSA
Los organizadores llaman a los participantes a estar a las 16.00 en los lugares asignados. Tras una hora de actuaciones musicales, castells y otras expresiones de cultura popular, a las 17.14 un cohete marcará el inicio de una ola gigante que ascenderá por la Diagonal acompañada de un gran estruendo, para lo que se invita a los asistentes a llevar todo tipo de objetos ruidosos. La «estruendosa ola» acabará en la parte alta de la avenida derribando un muro. Allí se celebrará el acto político.


3• CAMISETA
Con el lema «Directes al cim» y un color coral inspirado en las bridas que sellaron las urnas del 1-O, la camiseta de la Diada vuelve a ser uno de los reclamos de la ANC, que ha vendido más de 270.000. Valen 15 euros y de cada una salen seis euros para sufragar los gastos de la Assemblea.


4• AFLUENCIA
Pese a que el parón estival hizo saltar alguna alarma –es un clásico–, los convocantes llegaron a la previa de la Diada con 460.000 personas inscritas. Más que el año pasado, por poner un ejemplo. Los 1.500 autobuses fletados por las territoriales hace días que se llenaron, y en las redes circula la etiqueta #DiadaenCompanyia para compartir vehículos privados camino de Barcelona.


5• EL OBJETIVO
ANC y Òmnium resumen de esta forma el objetivo de la presente manifestación: «Esta Diada pretende poner de nuevo sobre la mesa la reivindicación de la independencia y de la República catalana, y demostrar que la fuerza de la gente puede abatir muros y superar obstáculos para conseguir nuestro objetivo».


6• PROTAGONISTAS
Además de la presidenta de la Assemblea Nacional Catalana, Elisenda Paluzie, y del vicepresidente de Òmnium Cultural, Marcel Mauri, en el acto político que cerrará la movilización tomarán la palabra el abogado escocés de Clara Ponsatí, Aamer Anwar, y el abogado encargado del caso catalán en la ONU, Ben Emmerson.