La altiva Peña de Aitzorrotz, mirador excepcional del valle de Leintz, una cima y dos cuevas

El monte Aitzorrotz, situado en la sierra de Zaraia y sobre el valle de Leintz (Léniz), es una imperiosa y rocosa peña que destaca en el horizonte a modo de sólida fortaleza. Está coronada por una ermita (Santa Cruz de Aitzorrotz) construida sobre una antigua fortaleza cuyos vestigios se mantienen. Vista desde Eskoriatza, de donde desde Mendia vamos a sugerir el inicio de esta hermosa excursión, corta pero intensa, destaca en el paisaje de manera que atrae poderosamente la atención al observarla en las alturas. Por lo tanto, esta propuesta reúne montañismo popular e historia.

Se inicia esta excursión en el barrio de Bolibar, a 2,5 kilómetros de Eskoriatza, donde destaca su iglesia de San Miguel Arcángel, con elementos que denotan su antigüedad a pesar de los sucesivos retoques que ha tenido. Aquí una señal indica la dirección a seguir, y se encuentran las primeras bandas blanquiamarillas del PR GI 3001 que el montañero seguirá hasta la misma cima, dado que las antiguas sendas “antzinako bideak” están muy indefinidas.

Las primeras referencias de la ascensión son el cementerio y el lavadero del caserío Karoi para llegar en 1 kilómetro escaso al caserío Agiriano donde se encuentra un árbol de señales hacia diferentes cotas. Es en este punto cuando la subida se endurece, un muro, primero sobre pista de cemento y luego de tierra, sumergidos en un extenso bosque de coníferas, guiará al senderista en 2 kilómetros hasta la base de la despejada y gran peña de Aitzorrotz, sobre una campa acondicionada con mesas como área de recreo.

En esta altura se construyó un castillo con diferentes restos, como el aljibe, murallas y paredes que se reconocen. Allí se han realizado numerosas excavaciones arqueológicas con interesantes resultados, que componen un rico relato histórico. Se considera que hubo utilización desde el neolítico hasta la guerra civil del 36. El castillo fue tenencia de Navarra en el siglo XII y en el siglo XVI, cuando perdió importancia, se construyó la bien conservada ermita de Santa Cruz. Una senda con pasa manos de madera, que salva un estrecho paso, conduce al deportista hasta la meseta de la altiva cumbre, con buzones, cruces e índice geodésico, que ofrece un soberbio paisaje. Varios paneles en esta parte final cuentan detalladamente la historia del castillo de origen romano y de la ermita.

Justo enfrente se encuentra otra peña gemela que guarda un interesante accidente orográfico que merece visitarse. Se trata de la “cueva de la Brecha”, una alargada hendidura que atraviesa el monte. Es estrecha y alta, 3 m de alto y 1,5 de ancho que se angosta y que merece recorrerse.

El siguiente objetivo para justificar aún más el viaje es ir en busca de la catalogada cueva de Uxar, explorada profundamente por Besaide ET.

Desde la campa del área de recreo por el ancho camino-pista se siguen las marcas del PR hasta un punto de encuentro de otras cuatro pistas con árbol de señalética. El montañero tomará la de la derecha señalizada Leintz-Gatzaga hasta alcanzar un refugio blanco bajo la peña de Atxarro. El senderista continuará por la pista paralela a la erreka cercana al refugio durante 300 metros para observar a la derecha una escarpadura rocosa al pie de la cota 798. Allí escondida y casi inapreciable se encuentra la pequeña boca de “Uxar koba” (señal en la pared) descubierta por I. Barandiaran en 1968. La entrada (linterna imprescindible) tiene 1,45 m de ancho y 1,75 de altura. Una vez dentro, el túnel se encoge y para progresar exige ir a gatas observando curiosas formaciones. Once metros después se llega a una salita donde uno puede levantarse. La galería continúa durante 30 metros con una bajada muy pronunciada, para expertos, donde se hicieron las prospecciones y se encontraron objetos de la época eneolítico-bronce. Se regresa por los mismos pasos de subida, ascendiendo, facultativamente, al rocoso Atxarro frente al refugio. Ya no queda más que descender de vuelta hasta Bolibar.