Ramón SOLA
DONOSTIA
Interview
JOSÉ RAMÓN LÓPEZ DE ABETXUKO
29 AñOS PRESO, 4 EN EL ESTADO FRANCÉS Y NO DESCONTADOS

«Que cumplan la ley sería mi única compensación, el tiempo no vuelve»

Estrasburgo puede dejar mañana tocada de muerte la última trampa española para alargar las condenas a presos vascos. Para López de Abetxuko llegará tarde (salió libre el 5 de julio tras cuatro años extras), pero espera que sirva para imponer la lógica.

Ha pasado casi 30 años preso, al menos cuatro de ellos indebidamente por la negativa española a descontarle ese tiempo cumplido en cárceles francesas. Además de con un marcapasos por los problemas coronarios sobrevenidos en prisión, José Ramón López de Abetxuko ha retornado a Gasteiz convertido en un experto en leyes... o más bien en trampas; le han hecho unas cuantas para alargar el cautiverio, como refleja esta entrevista. Las sentencias del Tribunal de Estrasburgo que se conocerán mañana ya no repararán nada en su caso, pero espera que instauren la legalidad y la razón.

Vayamos por orden porque el cautiverio es muy largo. A usted le detienen y encarcelan en el Estado francés en 1989...

Sí. Allí cumplo una condena de cuatro años. Y al concluir, me entregan de policía a policía. Me coge la Policía española.

¿Sufre torturas?

Bueno, más sicológicas que físicas. Hubo amenazas. También me tuvieron de pie y en cuclillas mucho tiempo. Acabé con las rodillas muy tocadas, pero el forense no vio nada. De ahí a la cárcel: Carabanchel, Valdemoro, unos cuantos años en Alcazar de San Juan (Ciudad Real) y ya desde noviembre de 2008 en Villabona (Asturias).

Ese 2008 es justo el año en que se aprueba la directriz europea que obliga a descontar condenas cumplidas en otros estados. ¿Conoce esa decisión en aquel momento?

Sí, se nos informa por parte de los abogados, pero nadie tiene claro qué influencia real va a tener. Enseguida nos queda claro que no lo aplican. Así que el tema no lo tenemos en la mente. De aquel tiempo recuerdo otras peleas jurídicas, como el cómputo de la prisión preventiva por un caso cuando ya estás cumpliendo condena por otro. Con aquello también hicieron «ingeniería jurídica», como dijo un ministro... Costó, pero al final a algunos nos quitaron algo de aquel doble cómputo, en mi caso fue año y medio.

¿Qué fecha de excarcelación tenía por aquel entonces?

2023. Además de este año y medio, logré luego otros tres años por redenciones, porque hasta entonces no había tenido ni una sola redención, ni una. Estaba en aislamiento y ahí no puedes hacer nada, ¿cómo iba a lograr redenciones?

Fue curioso también lo que había pasado en 1995: quitan el sistema que existía de primer grado con dos niveles y nos ponen en otra cosa llamada régimen cerrado, y ahí teóricamente tienes actividades (gimnasio, manualidades...), pero como en algunas cárceles no tienen esas dotaciones, pues nos meten de nuevo en aislamiento y ya está. En la práctica, por tanto, no puedes hacer nada. Por cierto, esto supuso de paso que la «doctrina Parot»&flexSpace;no me afectara, porque era una cuestión basada en las redenciones y yo no las tenía.

Volvemos al tema del descuento de condenas. Si entre 2008 y 2014 no tenían el tema en mente, supongo que entonces sí, porque se produce la famosa trasposición a la ley española y entonces durante meses sí se habla mucho del tema...

Sí, pero desde el principio ya somos conscientes de la trampa que han hecho poniendo fecha tope al descuento de condenas y dejándonos a casi todos fuera. En ese momento presentamos recursos, pero a sabiendas de que pasaría mucho tiempo antes de llegar a Estrasburgo. Teníamos la referencia de la «doctrina Parot»&flexSpace;y habían sido seis años hasta completar el recorrido Audiencia Nacional-Supremo-Constitucional-Tribunal Europeo. Yo hice cuentas y vi claro que me llegaría tarde, así que recuerdo que le dije a la abogada: ‘Pues que me manden la resolución a La Flor de la Rioja, que era un bar de mi barrio, allí andaré ya para entonces’.

En aquel 2014 hubo un debate judicial intenso, votaciones reñidas, y se desestimó la opción lógica de preguntar al Tribunal de Luxemburgo, que podía aclarar el tema en unos meses. ¿Cómo lo vivió?

Con impotencia. Yo hay una cosa que no entiendo: se dice que la Justicia no es interpretativa, que solo hay que aplicarla, pero aquí nos hemos acostumbrado a que todo lo interpreten, y como mucho te digan ‘recurra y ya está, ese tiempo que ganamos’. Cuando en una de esas instancias la votación queda 10 a 9, parecen estar diciéndote ‘tenéis razones, sí, pero aquí ganamos nosotros’.

Y luego está la cuestión de la retroactividad... Las reformas de leyes no se pueden hacer con carácter retroactivo si eso va en contra del preso, solo si va a favor. Pero cuando quieren salvar ese escollo, lo que hacen es no reformar la ley, sino hacer otra interpretación de la ley.

En 2014 es también cuando le ponen un marcapasos. ¿Cómo ocurrió?

Yo no me enteraba, pero mi corazón estaba funcionando a 27 pulsaciones por minuto... hasta que un día no te llega la sangre a la cabeza. El primer tratamiento que me hicieron duró un año, pero no sirvió de nada. Luego sí me pusieron un marcapasos. Reclamamos la puesta en libertad y también la prisión atenuada, pero denegaron todo.

Supongo que en esas circunstancias la negativa a descontar condenas sería aún más dolorosa e inquietante. Con los cuatro años cumplidos en el Estado francés, en 2014 ya debía haber quedado libre...

Pues sí. Lo vives con impotencia, pero yo diría que más aún con tristeza. Además, en esos años es cuando se va desarrollando un debate muy potente en el Colectivo sobre la vía legal, y te encuentras con una situación en que cuando tú cumples la legalidad son ellos los que no respetan sus propias leyes. Que cuando quieres cumplir la ley, son ellos los que no te dejan y prevarican. Es absurdo también cómo están respondiendo a las peticiones de ahora...

¿En qué sentido?

La ley dice que el tratamiento debe ser individualizado. Bien, pero cuando ahora los presos hacen sus peticiones de forma individual, ellos te contestan con un mismo ‘corta y pega’, o sea, del modo que dicen que nosotros no podemos usar. Y peor aún es otra contradicción: cuando pides el traslado a Zaballa te dicen que no porque tus familiares y amigos ya van a verte todos los fines de semana, pero a la vez pides el segundo grado y te dicen que no porque no estás ‘resocializado’; pero, ¿no quedamos en que tengo visitas todos los fines de semana? ¿cómo que no estoy resocializado? Es decir, te aplican una cosa y la contraria según su conveniencia; es una cosa de locos.

¿Qué prevé si las sentencias europeas son favorables a los presos vascos este martes?

Ojalá me equivoque, pero doy por seguro que intentarán retrasar su cumplimiento todo lo que puedan. Dependerá, en cualquier caso, de cómo sean estas resoluciones europeas. Quizás haya alguna coletilla que diga ‘esto es de obligado cumplimiento’. Ojalá. Otra opción es que con este Gobierno español, y estando de ministro de Interior Grande-Marlaska, no quieran tener un goteo de 50 sentencias en contra que les vayan sacando los colores una y otra vez. No hay que olvidar que Grande-Marlaska podía haber evitado todo esto en 2014, cuando estaba en la Audiencia Nacional, acudiendo a Luxemburgo.

En la rueda de prensa que ofreció Sortu el martes, un periodista preguntó si piensan solicitar alguna reparación en caso de que Europa les dé la razón. ¿Lo baraja en su caso?

¡Si es que esto ya no tiene remedio...! Lo que sí lo tiene es que empiecen a cumplir su legalidad. La vía de las reparaciones no funciona; conocemos casos de presos, no ya políticos sino comunes, que han pasado 17 años en prisión acusados de algo que no han cometido y no les han dado ni un chavo. El tiempo nunca vuelve, lo robado no me lo van a devolver, así que la única compensación que me valdría es que empiecen a cumplir la ley.