31/01/2019

GARA denuncia un «expolio» de más de 3 millones de euros

Los responsables de GARA anunciaron ayer un principio de acuerdo, obligado por el Juzgado, para saldar la deuda de “Egin” que Garzón le endosó arbitrariamente. Para garantizar su viabilidad, deberá afrontar un calendario de pagos «muy duro», para lo que ayer su director, Iñaki Soto, pidió «amparo a las instituciones y apoyo a la sociedad vasca».

Beñat ZALDUA|DONOSTIA
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Ayer se cumplieron exactamente 20 años desde que el primer ejemplar de GARA, periódico surgido con el apoyo y las aportaciones de miles de personas, llegó a los kioscos. Tres cuartas partes de ese recorrido se han realizado en suspensión de pagos, después de que en 2003 –mismo año en el que cierran “Egunkaria”– la Seguridad Social endosase a GARA la deuda de 4,7 millones de euros de “Egin”. Para ello se basó en un auto judicial del juez Baltasar Garzón –el mismo que cerró en 1998 el periódico con sede central en Hernani– en el que establecía una «sucesión ideológica de empresas». De nada sirvió que años después, en 2009, el Tribunal Supremo declarase ilegal el cierre de “Egin”.

Ese «periodo de resistencia», caso único en el sector, llega a su fin, según informaron ayer los responsables de GARA. Lo hará, eso sí, con «un durísimo golpe», según explicó ayer el director del periódico, Iñaki Soto, en una rueda de prensa extraordinaria ofrecida en una redacción vacía. El principio de acuerdo alcanzado con la Seguridad Social, según informó ayer, «obliga a hacer pagos de medio millón de euros cada seis meses durante los próximos años». Al final del convenio de los acreedores, el montante será superior a los tres millones de euros. Unas condiciones «leoninas», en palabras del director.

«Es más dinero que la masa salarial completa de todo un año», resumió ayer Soto, que compareció ante los medios de comunicación acompañado por el presidente del Consejo de Administración de Euskal Komunikabideen Hedapenerako Elkartea (EKHE), Juanpe Plaza; de la primera directora de GARA y ahora consejera de EKHE, Mertxe Aizpurua; del gerente de Baigorri –empresa editora del periódico–, Rubén Andrés; y de la responsable de la sección de Euskal Herria, Iraia Oiarzabal.

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2019, Euskal Herria

Tras repasar los antecedentes, Soto consideró que «en 2019, en Euskal Herria, solo una minoría autoritaria y marginal puede querer el cierre de medios de comunicación o la quiebra forzada de una empresa que da trabajo de manera directa e indirecta a más de 200 trabajadores». «Es un despropósito y por eso pedimos amparo a las instituciones y apoyo a la sociedad vasca», añadió el director de GARA, que subrayó en más de una ocasión que ese apoyo se pide «para mirar al futuro». «Abriremos mecanismos para encaminar un apoyo eficaz y articular la solidaridad ante este ataque», adelantó ayer, tras recordar que «desde nuestra fundación no hemos pedido más apoyo económico». En este sentido, anunció el inicio de «un periodo de interlocución con instituciones, partidos y sociedad civil», que vendrá de la mano de «una reflexión interna» que ya está en marcha. Algunos de sus efectos, de hecho, pueden empezar a observarse hoy mismo.

La situación hecha pública ayer, en cualquier caso, es fruto de un proceso más largo, por lo que Soto quiso agradecer «a las instituciones, organizaciones y personas que nos han ayudado a abrir una vía de solución», así como «al resto de acreedores». «Seguimos necesitando su apoyo para lograr cerrar este triste episodio», añadió.

Y más aún en el contexto de «un sector en crisis permanente que ha realizado una reconversión a pulso». «Ningún medio de nuestro entorno podría soportar un golpe así, ninguna empresa de nuestro entorno es perseguida así», añadió Soto, que calificó de «expolio» y «ataque a la libertad de prensa» el tener que hacer frente a la deuda de un periódico cerrado de forma ilegal.

Soto explicó que, pese a la injusticia que supone, la decisión de hacer frente a la deuda endosada por Garzón se toma «para garantizar la viabilidad de nuestros medios», tras lo cual pasó a repasar la situación de GARA y NAIZ en el contexto mediático vasco: «Hemos hecho la transición digital con éxito, hemos implantado un modelo que conjuga las suscripciones con la idea de una comunidad comprometida, hemos soportado la discriminación y nos hemos hecho valer». Recordó también que el periódico impreso sigue siendo «el segundo medio en los kioscos de Gipuzkoa y el tercero en los otros tres territorios vascos» y que en internet NAIZ compite «con fuerza con empresas mucho mayores y que reciben muchas más ayudas».

«Pese al golpe, nuestra idea es seguir influyendo en el debate público, formando personas críticas y ejerciendo el control del poder», defendió el principal responsable editorial del periódico, que reiteró el compromiso «con el pueblo vasco y con los lectores y lectoras». «Hoy les decimos que vamos a seguir peleando por ofrecerles un periodismo político, independiente y profesional», sentenció tras dejar clara la premisa desde la que se parte: «Creemos en nosotros y nosotras mismas».

«No hay salida particular»

En el turno de preguntas abierto tras la primera intervención, uno de los periodistas preguntó sobre la fórmula en que podría recibirse esa ayuda institucional a la que se apela, algo que Soto aprovechó para profundizar en la idea de que «esto no tiene una salida particular». El director de GARA pidió a las instituciones «cambiar el foco y empezar a pensar en los medios como en un sector», superando un sistema «en gran medida clientelar». Algo que también requiere que las empresas del sector lo entiendan y lo defiendan así. «Esto es una industria cultural crucial para el desarrollo de una sociedad», enfatizó.

Recordó que, durante años, GARA ha «sufrido una discriminación, por ejemplo, en la publicidad institucional», pero pidió que el debate vaya «más allá» y se afronte de modo integral «la situación que viven los medios de comunicación»; uno de los grandes retos que esta sociedad tiene ante sí para los años que vienen. «Esto tiene que suponer una llamada para dejar dinámicas del pasado y comenzar otras nuevas; esa es nuestra reflexión y así la hemos compartido con instituciones, partidos, sindicatos y el resto de medios», concluyó el director de GARA.

CADA SEIS MESES

El principio de acuerdo con la Seguridad Social contempla pagos de medio millón de euros cada seis meses durante los próximos años. Unas condiciones que el director de GARA, Iñaki Soto, calificó de «expolio y ataque a la libertad de prensa».

CONFIANZA

Soto dijo que «ninguna otra empresa de nuestro entorno es perseguida así», pero defendió hacer frente al pago de la deuda ilícitamente endosada «para garantizar la viabilidad de nuestros medios». «Creemos en nosotros y nosotras mismas», dijo.

MIRAR AL FUTURO

Soto recordó que GARA no pide dinero «desde su fundación» e insistió en que el apoyo que se requiere ahora está destinado a «mirar al futuro». «Vamos a seguir peleando por ofrecerles un periodismo político, independiente y profesional», añadió.