Duración
La Gala de entrega de los 33 Premios Goya estuvo muy entretenida y proporcionó gratísimas sorpresas en la actitud de algunas y algunos de los premiados. Todas las galas son largas, su duración sobrepasa las tres horas, pero es absurdo, con tantos rubros, achacar a esta duración algún reproche o argumento crítico para su entidad propia. Sí, duró ese tiempo, pero pareció menos. Los conductores, Silvia Abril y Andreu Buenafuente hicieron espectáculo, show televisivo, teatro retransmitido, con un potente guión y con una entrega absoluta, sin complejos, con la mordacidad adecuada, es decir, sabiendo que el humor debe rozar a todos por la inteligencia y no por la zafiedad, sabiendo estar en paños menores para dar paso a los académicos fallecidos.Pero hay que destacar que los que daban los premios no dijeron nada de más. Con excepción de dos cómicos, David Broncano y Berto Romero que aparecieron colgados con arneses para entregar el de efectos especiales. Quienes los recibieron estuvieron dentro del ritual pero con reivindicaciones de carácter social y político de primera entidad dichas con una solvencia sobrecogedora, y entre todos, destacó Jesús Vidal Navarro, ganador del premio actor revelación e hizo el discurso más solvente intelectualmente, más descriptivo de una denuncia emotiva y esperanzadora, pero fundamentada en la razón que se pueda escuchar. Es actor de “Campeones” y tiene una discapacidad visual, del 90%, es licenciado en filosofía y máster en periodismo, estudió actuación y es una mente privilegiada. Fue realmente fantástica su intervención. La gala de los Premios Goya estuvo escénicamente muy bien definida y nos dejó con los emoticones disparados una artista superior: Rosalía que, acompañada por un coro, versionó una canción de Los Chunguitos que fue una auténtica maravilla.

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