Mikel INSAUSTI
CRÍTICA «Sofia»

La maternidad extramatrimonial penada en Marruecos

La sección del festival de Cannes Un Certain Regard dio a conocer internacionalmente a la debutante Meryem Benm’Barek-Aloïsi, al otorgarle a su ópera prima “Sofia” el premio del Mejor Guion. Afincada en Bélgica, la joven cineasta magrebí describe la situación de la mujer en Marruecos dentro de una sociedad patriarcal con leyes tradicionalistas que impiden la apertura del país en temas de igualdad. Los rótulos iniciales informan al espectador, para que pueda entender la película, de que allí las relaciones sexuales fuera del matrimonio, ya sean extramatrimoniales o prematrimoniales, son condenadas con penas de cárcel que van de un mes a un año. Como quiera que dicha responsabilidad penal recae por entero sobre la figura de la madre, de todo ello se deduce el calvario por el que pasa la joven del título, quien a sus veinte años sufre trastorno de “negación del embarazo”, lo que genera un delirante problema cuando rompe aguas de forma inesperada durante una reunión familiar. Gracias a la mediación de su prima, estudiante de medicina, podrá llegar al hospital, en medio de un periplo familiar que pasará por comisaría. A las humillaciones proferidas por el sistema sanitario y el policial se suman las de los propios familiares, que fuerzan la localización del supuesto padre de la criatura para llegar a un matrimonio de conveniencia que dote de cobertura legal al nacimiento.

Hasta ahí “Sofía” se plantea como una historia dinámica e itinerante narrada a ritmo ágil y nervioso, pero Benm’Barek introduce un muy interesante giro dramático destinado a revelar que la chica cumple su función de víctima, dejando el protagonismo último a la representación de la estructura de clases en Marruecos.

Su familia no ve con buenos ojos al improvisado padre por ser de un barrio pobre de Casablanca, así que la urgencia y la hipocresía se mezclan con el clasismo.