Natxo MATXIN
COPA AMÉRICA

Messi quiere subirse al último tren

A sus 31 años, el rosarino aún no ha ganado ningún título con la albiceleste.

Aunque parezca eterno, el mejor jugador del mundo afronta seguramente la oportunidad que le queda de sumar un título con su selección, lo único que le falta para redondear su flamante palmarés. A sus 31 años, Lionel Messi es consciente de que este puede ser su último tren para lograrlo, que tendría un valor añadido al conseguirlo en la tierra de su máximo rival continental, Brasil.

Tras conquistar su sexta Bota de Oro y tener bien encarrilado su también sexto Balón de Oro, al rosarino le vendría que ni pintado levantar la Copa América –se le escaparon las dos últimas a los penaltis–, entre otras cosas para superar la depresión que le supuso no clasificarse para la última final de la Champions League. Sin embargo, a nadie se le escapa que las prestaciones de la Pulga cuando se enfunda la zamarra albiceleste suelen bajar bastantes enteros y del nivel de conexión que exhiban sus compañeros con él dependerán muchas de las opciones de la Argentina de Scaloni.

Todo ello con permiso de los anfitriones, un tanto alicaídos por la enésima ausencia de su estrella, Neymar, pero que disponen de un plantel lo suficientemente talentoso como para ser campeones sin problemas. Su sequía de títulos les hace salir más presionados si cabe ante la condición de organizadores –no alzan uno de importancia desde la edición de 2007–, lo que contrasta con la solidez de la era Tite, en la que han sufrido solo dos derrotas en 34 partidos disputados hasta ahora.

Los otros aspirantes

A la chita callando, mientras Brasil y Argentina se lamían sus heridas, Chile ha alzado los trofeos de las dos últimas ediciones –2015 y Centenario 2016–, pero parece complicado que acumule el tercero consecutivo a la vista de su reciente rendimiento. La denominada generación de oro no pasa por su mejor momento, habiendo ganado solo cuatro de los últimos once amistosos que ha jugado.

Con sus 15 entorchados, Uruguay es la reina de América e intentará incrementar su palmarés con un bloque que combina experiencia y juventud, muy equilibrado en todas sus líneas y de gran solvencia en ambas áreas. Luis Suárez, recuperado tras su operación, y Cavani liderarán un ataque al que deben surtir de balones una medular renovada y más técnica que anteriores convocatorias.

Colombia es la gran tapada del torneo. A expensas de que Davinson Sánchez y Yerry Mina no se permitan demasiadas licencias –su seguridad defensiva es la gran incógnita–, Carlos Queiroz se estrena con un grupo de futbolistas que han jugado a gran nivel con sus respectivos clubes la campaña recién finalizada. Del rendimiento que ofrezcan James Rodríguez –presa de la lesiones en el Bayern–, Cuadrado y el veterano Falcao dependerán en gran medida las opciones cafeteras.

A priori, a Perú, Paraguay –dirigida por el ex técnico del Athletic, Eduardo Berizzo–, Ecuador, Bolivia y Venezuela cabe atribuirles un papel más secundario, si bien la Vinotinto asoma con gran proyección, ante la llegada de los subcampeones del Mundial sub-20 de 2017.