16/06/2019

JUAN MARI LUJANBIO
PATRÓN DE LA SOTERA DE SANTURTZI

Natural de Pasai Donibane y nieto de Valentín Lujanbio –1 Bandera de La Concha– e hijo de Jose Angel “Oilarra” –cinco banderas–, Juan Mari ha mamado el remo desde la cuna. Llevaba casi cuarenta años compitiendo cuando cuestiones laborales le obligaron a emigrar a Valencia. Ahora, seis años después y prejubilado por su empresa, ha regresado a la élite de la mano de la histórica Sotera de Santurtzi.

«La Sotera tiene que echar el ancla entre las mejores traineras»
Iñaki TELLERIA
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Se muestra muy ilusionado y en buena forma. Asume que el remo ha cambiado mucho estos años sin él, pero afronta el reto convencido de que la Sotera, y él con ella, ofrecerán buenos momentos a los aficionados santurtziarras.

Ha regresado seis años después de su marcha. Algunos le daban ya por jubilado para el remo.

Hubiera vuelto antes porque la temporada pasada también me llamó Iker Zabala –entrenador de Santurtzi–, pero por cuestiones laborales me resultaba imposible. Ahora ha vuelto a insistir y, como estoy prejubilado, no he podido decir que no. El tren ha pasado y he tenido que subirme. Sé que es difícil un regreso así, pero es mi pasión.

Parece que no le costó mucho a Zabala convencerle...

Nos conocemos muy bien y me insistió en que me iba a poner las pilas. Ya sabía que no me iba a cambiar mi forma de ser, pero sí en la remada, en la forma de animar, en detalles. Además, cuando me llamó la vez anterior ya me dejó con los dientes largos y en ésta le fue más fácil.

¿Se fue por cuestiones laborales o también para tomarse un respiro tras 40 años en el remo?

Me fui porque la empresa en la que trabajaba cerró la planta de Pasaia y me dijo que a Valencia o a la calle, y con 51 años que tenía no podía negarme. Ahora las cosas han cambiado, me han prejubilado y he podido volver.

¿Cómo lo han llevado en casa?

Mis hijos son ya independientes. Pensamos más en que lleguen los nietos que en otra cosa. Además, mi pareja, que es cántabra, pidió el cambio a Santander porque también está cerca de la prejubilación. Además, es aficionada y me suele acompañar a todos los entrenamientos. Los dos teníamos ganas de volver. Yo necesitaba estar cerca de esta mar, más cerca de casa.

¿Tenía más ofertas?

Algunas de Cantabria, de segundo nivel, y hubo algún tanteo con alguna mejor, pero cuando llegó Santurtzi, una de las grandes de la ACT, no pude rechazarlo.

Iusión no le falta, pero ¿y el físico? ¿cómo está después de estos años?

Como soy un culo inquieto, durante todo este tiempo no he parado y me mantengo bien de peso, en los 60 kilos, ligero. Entreno todos los días, corro, hago ergómetro, TRX (entrenamiento en suspensión)… En Valencia no paraba, empecé con el canicross (carreras con perros) y luego montamos una escuela de remo. También andaba en carreras de montaña.

«El remo ha cambiado desde que me fui». ¿En qué? ¿para mejor?

Sí, ha cambiado para bien. Todos los clubes van para arriba, entre los cinco primeros no suele haber más de 10 segundos de diferencia. Hay más igualdad, más regularidad. Se trabaja el físico mucho mejor. Antes, lo único que se hacía era correr y hacer pesas, ahora se trabaja más el ergómetro, se meten más horas, hay más exigencia. Luego tenemos la Amilibia “Platanito” que va muy bien, en los giros, en la ola, es rápida.

En Itsasoko Ama ¿qué club y qué equipo se ha encontrado?

Santurtzi siempre ha sido un club grande, de los más dignos, serios y sin pufos. Por eso, con trabajo, ha logrado subir a la ACT. Las instalaciones también van mejorando y, en cuanto al equipo, hay una mezcla de veteranía y juventud. Hay varios chavales de poco más de 20 años con ganas, con hambre, y también veteranos que aportan su grado de experiencia. Se ha fichado bien a gente que sabe mucho como Javier Polo, Fernando Rúa o Mikel Azkarate.

Con esos mimbres ¿qué objetivos deportivos se marcan después de la brillante quinta plaza en la última Liga?

No voy a concretar un puesto en la Liga o en La Concha, pero vamos a trabajar para que la Sotera, que Itsasoko Ama esté siempre en la tanda de honor, entre quienes se juegan las regatas. La Sotera tiene que echar el ancla entre las mejores traineras.

¿Cómo han sido estos primeros meses?

Hemos hecho un buen trabajo en invierno. Al principio hemos andado un poquito justos de gente por los bateles y las trainerillas, pero una vez que se han incorporado los seis remeros de las trainerillas se ha notado el salto. Los que llevan más tiempo dicen: ‘Ostras! que este año vamos mejor, que el bote va más rápido’ y ves a los jóvenes que empiezan a creer, que crecemos día a día y que cada vez somos más una piña, un equipo más fuerte.

El remo ha cambiado para bien. Todos los clubes van para arriba. Entre las cinco primeras traineras no suele haber más de diez segundos de diferencia. Hay más igualdad, más regularidad.