14/07/2019

LOREA CAMINOS
SAN FERMÍN

Los sanfermines terminan con una gigantesca gamberrada. El Encierro de la Villavesa ya ni se acuerda de que un día tuvo villavesa. Ahora bastan un ciclista emulando a Indurain, un tipo disfrazado de mono y, claro está, el santo. Entre todos juntan a la muchedumbre de borrachos que apuran la última noche. Desde el año pasado, el San Fermín de carne y hueso es Lorea Caminos.

«Mi báculo es un palo de escoba robado con una espiralica»
Aritz INTXUSTA|IRUÑEa