Raimundo Fitero
DE REOJO

Botón

Debe existir un botón nuclear que están revisando todos los que lo tienen. De momento han apretado otro botón: el de la guerra económica, de divisas, de aranceles, es decir un ataque previo. Una guerra tibia, fría, muy caliente, congelada o de uso rápido, pero que está poniendo el sistema en alerta. Todo lo ha empezado Trump y sus colaboradores. Puede ser el comandante en jefe del ejército más poderoso de la Tierra, pero con tantos frentes abiertos, puede encontrarse con un susto. O dos. Con una crisis económica, con una rebelión interna encabezada de sus votantes más conspicuos: los agricultores que exportan (o exportaban) a China. Y muchos otros empresarios.

Parece estar en modo elecciones, para ello utiliza todos sus desajustes mentales y sus chifladuras. Se despierta cada mañana con un mapamundi revisando dónde no tiene un conflicto. En pocas horas Venezuela, Irán, Europa, México, Corea del Norte, China, Rusia están en plena recomposición de todos sus arsenales económicos, estratégicos y militares. Y con estos dos últimos no se puede jugar mucho. China ha sacado su moneda para desequilibrar, pero es un gigante con bastantes recursos para poder enfrentarse cara a cara a Trump. Y tiene todos los botones listos. Hasta el nuclear. Y nadie sabe cuántas ojivas tiene.

Otro horror: ha sido el mes de julio más caluroso de toda la historia desde que se tienen datos. Y siguen mirando hacia otro lado. Es cosa de todos, pero de ellos más que de nosotros. Los hechos son que se están derritiendo neveros del Himalaya y de Groenlandia. Un asunto de gran importancia. La naturaleza ha debido apretar el botón de advertencia absoluta. No se puede aguantar más. Se corta o se acaba. Los avisos son obvios. Quien no lo quiera ver es un suicida o es Trump. O se actúa a tiempo o actuará el tiempo.