Koldo LANDALUZE
CRÍTICA «Invisibles»

Las caminantes

La gelidez del discurso de Gracia Querejeta me impide adentrarme en sus propuestas, las cuales atesoran en cierta medida una buena base dramática pero que se diluye debido a la frialdad y distancia que adopta la directora y que provoca que sintamos que detrás de la cámara se ha colocado una persona que no se siente especialmente identificada con lo que está filmando o, simplemente, adopta una postura muy neutral y carente de empatía. Huérfanos de estas sensaciones, sus personajes parecen seres ingrávidos dentro de un conjunto que técnicamente es irreprochable.

Por fortuna, en esta su nueva película, Gracia Querejeta adopta una posición mucho más terrenal y humilde a la hora de seguir la ruta de tres amigas que comparten una cita diaria con sus paseos, una excusa que combina actividad física y una secuencia de complicidad en la que se alternan conversaciones y anhelos.

Toda la película se sustenta en la gran labor interpretativa que realizan Emma Suárez, Adriana Ozores y Nathalie Poza. La primera es una ejecutiva de la industria cinematográfica que tras su dura fachada deja entrever sus inseguridades; la segunda es una profesora de matemáticas que ya no ama el universo de los números y que reniega de su mecánica matrimonial; y la tercera revela en todo momento una grave inseguridad a la que se suma la nefasta relación que comparte con su hijastra.

De todo este microcosmo nace un encadenado de secuencias escenificadas entre árboles, trinos de pájaros y confidencias que sirven de llave para adentrarnos en la trastienda íntima de las tres protagonistas y descubrir el sentido de esos silencios que no comparten. A la brillante dirección interpretativa de la que hace gala la autora de “El último viaje de Robert Rylands” se suma un cuidado repertorio de diálogos que alternan el drama, la comedia costumbrista y ciertos ramalazos de crítica socio-laboral.