Koldo LANDALUZE
CRÍTICA «Lamb»

La naturaleza de lo inverosímil

Valdimar Jóhannsson perturba al espectador con una película cuya apariencia de folk horror no evita que pueda ser vista como un drama rural protagonizado por una pareja que vive en un entorno agreste y aislado. “Lamb” incluye entre sus virtudes el riesgo y la valentía de un guion que, contado sin excesivo detalle, podría ser tildado como un auténtico disparate.

Noomi Rapace y Hilmir Snaer Guðnason interpretan los roles de una pareja en cuya granja aconteció el nacimiento de un borrego muy extraño. El tercer personaje, el borrego que será adoptado por la pareja, asume el papel de detonante dentro de una historia que siempre camina peligrosamente sobre el alambre. Por ese motivo resulta mayor el logro de un filme extremo, cincelado por el viento que aulla en la solitaria escenografía islandesa y los desconcertantes balidos de la criatura.

Hay momentos en los que parece uno de esos filmes de terror de última generación filmados por Ari Aster o Robert Eggers. No en vano, la película será distribuida en Estados Unidos por la compañía que hizo posible obras como “Mindsommar” o “El faro”. “Lamb” puede ser tomada como una película de autor que parece haber sido creada para poner a prueba al espectador desprevenido, porque se encuentra especialmente seguro por un metódico guion que incluso puede ser tomado como una gran broma. Un engranaje dramático que no cuenta con excesivos diálogos y en el que priman los sonidos naturales ya mencionados y el de los animales. A estas voces se suma una banda sonora que se acopla muy bien a las secuencias. Guðnason y sobre todo Rapace firman unas impecables interpretaciones que hacen posible la verosimilitud de lo imposible que acontece ante nuestra mirada sorprendida.