El aborto, en el punto de mira de la ultraderecha que controla el Supremo
La deriva ultraconservadora de las altas instituciones de Estados Unidos puede culminar el próximo mes de junio con la eliminación del derecho de las mujeres a interrumpir voluntariamente el embarazo. Hasta ahora, las protestas civiles, lideradas por organizaciones feministas, no han logrado parar el incesante embate político-judicial.

El Tribunal Supremo de Estados Unidos se está preparando para revocar una sentencia histórica que reconoce desde hace medio siglo el derecho al aborto, según un proyecto de resolución filtrado a la prensa que resonó como un bombazo en Washington, donde la madrugada del lunes al martes muchas activistas se concentraron ante la sede judicial para exigir que los magistrados no sigan por esa vía.
«No puedes parar el aborto» o «¡Salid de mi cuerpo!» se leía en algunas de las pancartas exhibidas por las personas que iniciaron una movilización de protesta espontánea. Junto a ellas se reunieron grupos que se felicitaban por la eventual revocación del derecho de las mujeres a interrumpir el embarazo.
El aborto fue reconocido como un derecho constitucional en 1973 gracias al fallo de la Corte Suprema en el caso “Roe contra Wade”, en el que asumió que una mujer puede poner fin a su embarazo durante los primeros seis meses de gestación.
La noche del lunes el sitio de noticias “Politico” difundió el anteproyecto de una decisión mayoritaria, redactada por el juez conservador Samuel Alito, en la que se afirma que la decisión tomada hace casi 50 años estuvo «totalmente infundada desde el principio».
«Consideramos que Roe v. Wade debe ser anulado» y el derecho al aborto «no está protegido por ninguna disposición de la Constitución», escribe Alito en el documento, que puede ser negociado hasta el 30 de junio.
Ayer, en un comunicado, el Supremo confirmó la autenticidad del borrador, al tiempo que aclaró que no constituye una decisión ni refleja la opinión final de ninguno de los nueve jueces que componen la Corte.
Una ley en cada estado
«La Constitución no prohíbe a los ciudadanos de todos los estados regular o prohibir el aborto», añade el texto, por lo que, si esta conclusión es adoptada por la Corte, EEUU volvería a la situación anterior a 1973, cuando cada estado era libre de prohibir o autorizar el aborto. Dadas las fracturas sociopolíticas existentes sobre el tema, la mitad de los estados, sobre todo los del sur y del centro –con población mayoritariamente blanca, conservadora y religiosa (cristiana)–, podrían desterrar este derecho de las mujeres de un plumazo.
De hecho, ya se han dado los primeros pasos en ese sentido: en setiembre del pasado año, en Texas entró en vigor una ley que prácticamente prohíbe el aborto a partir de las seis semanas de gestación, salvo si la salud de la mujer se ve comprometida, frente a los dos trimestres en el marco legal anterior; y, en marzo, el estado de Idaho aprobó un proyecto de ley similar.
Precisamente, el Supremo ya había enviado varias señales favorables a los opositores al aborto al negarse a impedir la entrada en vigor de esa ley texana. Y, en diciembre, durante la revisión de una ley de Mississippi, que también cuestionó el plazo legal para abortar, la mayoría de sus magistrados insinuó claramente que estaban listos a rebajar o incluso revocar el contenido de “Roe v. Wade”.
El Tribunal Supremo fue profundamente renovado durante el mandato presidencial de Donald Trump (2017-2021), que logró nombrar a tres magistrados, reforzando la mayoría conservadora: seis jueces sobre nueve (seis hombres y tres mujeres).
Según informó “Politico”, que citaba a una persona conocedora de las deliberaciones de la Corte, cuatro jueces conservadores (Clarence Thomas, Neil Gorsuch, Brett Kavanaugh y Amy Coney Barrett) votaron junto a Samuel Alito, mientras que los tres liberales (Stephen Breyer, Sonia Sotomayor y Elena Kagan) trabajan en un voto de desacuerdo conjunto y se desconoce la posición del presidente del Supremo, John Roberts.

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