Mikel INSAUSTI
DONOSTIA
42 SEGUNDOS

La gran rivalidad interna en los deportes de equipo

Si el waterpolo fuera un deporte de masas, las retransmisiones televisivas serían espectaculares, porque la inversión tecnológica permitiría seguir el juego bajo el agua, como ahora el fútbol cuenta con tomas aéreas y hasta subjetivas. Por desgracia, el público de esta competición acuática se ha de conformar con las imágenes de las cabezas y brazos de los jugadores que sobresalen del líquido elemento con un gran esfuerzo.

A “42 segundos” (2022) le pasa lo mismo, y quien espere por fin ver lo que normalmente se adivina se quedará con las ganas, ya que el presupuesto no da para el despliegue de cámaras subacuáticas deseable. Y es que la película realizada entre el experimentado Dani De La Orden y el debutante Àlex Murrull es un prototípico drama deportivo como los de Hollywood, que se desarrolla con sus personajes pisando el suelo. Es decir, que hay una tensión interna entre compañeros de equipo, a dirimirse en la gran final olímpica que sirve de clímax épico. El título alude a ese desenlace con un suspense relativo, al basarse en hechos históricos, pero el grueso del metraje está dedicado a la previa del partido.

Sobre todo a los duros entrenamientos a los que sometió en Andorra a la selección el preparador croata Dragan Matutinovic (Tarik Filipovic), que incluían ascensiones a los montes, sesiones de pesas, natación con ropa, ayunos y otros métodos basados en el sacrificio humano.