Aritz INTXUSTA
IRUÑEA

El portón de la vieja cárcel de Iruñea se levanta otra vez para recordar el horror

La puerta de la vieja cárcel de Iruñea, que estaba ubicada en Donibane y se derribó en 2012, ha vuelto a levantarse en su antiguo emplazamiento. El Instituto de la Memoria quiere recordar con ella a las víctimas del franquismo. De aquel penal salieron 425 presos para ser ejecutados en las cunetas.

El portón del acceso interior estaba coronado por un escudo de españa tallado en piedra.
El portón del acceso interior estaba coronado por un escudo de españa tallado en piedra. (Jagoba MANTEROLA | FOKU)

«Esta no es la primera puerta, la del muro de entrada, sino la segunda, la que solo veían los presos», explicó ayer la consejera de Relaciones Ciudadanas, Ana Ollo, a los periodistas. El portón del edificio, en el que se lee la fecha de construcción, 1907, fue presentado ayer en el Parque de la Insumisión, después de su apresurado derribo en 2012 decidido por la alcaldesa Yolanda Barcina.

Ollo detalló que la reconstrucción responde a numerosas peticiones de asociaciones. La idea original parte de la asociación de familiares de fusilados Affna 1936 y se complementa con la declaración oficial de su emplazamiento como Lugar de Memoria.

«Es un Lugar de Memoria, por lo que significó este espacio. Sin duda, también es un símbolo en tiempos más cercanos, con el movimiento por la insumisión y la objeción de conciencia, por el que estuvieron presos cientos de insumisos. Pero, sobre todo, para nosotros es un espacio a preservar por lo que significó esta cárcel a partir del golpe militar de 1936», señala.

El número de celdas de la prisión no llegaba a las 200 y, sin embargo, más de 2.000 personas llegaron a estar presas en la cárcel entre 1936 y 1940, según el Instituto de la Memoria. «Podemos imaginar en qué condiciones de frío, de hambre, de poco higiénicas», remarcó la consejera, que acudió arropada por el director de Paz y Convivencia, Martín Zabalza, y el responsable del Instituto, Josemi Gastón.

La consejera hizo referencia a las 425 personas (identificadas con nombres y apellidos) que fueron falsamente liberadas de la prisión para meterlas en camiones y ejecutarlas en lugares discretos para que nunca las pudieran encontrar: Paternain, Erreniega, Ibero, Valcaldera, Etxauri...

Los grandes sillares del portón -que de no ser por el telefonillo conservado podría pasar por un pequeño arco triunfal- fueron localizados en la nueva macrocárcel, ubicada en las afueras, y cedidos por Instituciones Penitenciarias.

Ollo adelantó que la intención del Instituto de la Memoria es desarrollar una herramienta digital que ayude a recuperar la memoria de lo que sucedió y que el emplazamiento sirva para desarrollar programas con escolares para que no vivan «en la desmemoria», como sucedió con las generaciones pasadas, entra las que se incluyó ella misma.

La reconstrucción de la puerta con las piedras originales constituirá, además, otro elemento del Parque de la Insumisión, inaugurado en 2018 por el alcalde Joseba Asiron.

La denominación del parque responde a la lucha llevada a cabo en esa cárcel por 500 activistas antimilitaristas que prefirieron ser encarcelados antes que hacer la mili. De ellos, 105 llevaron a cabo «el plante», negándose a salir del centro y permaneciendo en segundo grado.

El cierre de la prisión llegó tras la construcción de una cárcel aún más grande en las afueras de la ciudad, que cuenta con unas 300 personas presas en la actualidad y tres módulos abiertos, más el de Admisión y Enfermería.