La banca y los bancos
Atentos: otra crisis bancaria va a interferir en nuestra vida cotidiana. Otra vez, unos excesos de un banco norteamericano, vinculado de manera directa a los nuevos tiempos digitales, el Silicon Valley Bank, ha quebrado, el Gobierno de Biden lo ha intervenido, al igual que otro banco americano de menor volumen, pero el efecto se ha notado de manera directa en toda la banca mundial y su cotización en bolsa. Repetimos. O, dicho a la posmoderna, un déjà vu.
Lo interesante es el tratamiento mediático, los cruces con la Gala de los Oscar y el triunfo indiscutible de una película que parece que no ha gustado a los voceros cinematográficos más afectos al régimen de lo conservador y la irrupción de un caso de sospechosa compra de voluntades del cuerpo arbitral a partir de un contrato entre el Barça y un señor que era un alto cargo en el organigrama que ponía, quitaba, ascendía y valoraba a los trencillas, colegiados o hombre del pito flojo. Indico para los que estén muy poco al tanto que, oficiosamente, no existe ya esta posibilidad de manipulación y lo sucedido la noche del domingo en San Mamés corresponde a otra legislatura, aunque con efectos similares.
Es decir, aunque todos los bancos, es decir la banca, se resiente de lo sucedido con el banco de las empresas de mayor rango de tecnología digital, lo que es un síntoma bastante destacable, hay que andar con mucha prudencia informativa, no sea que entremos en una nueva crisis financiera global. Y los medios de la caverna tienen buenas relaciones con la banca española deudora y Florentino Pérez, por si hay dudas.

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