Raimundo FITERO
DE REOJO

Ponerse colorado

Hay días que sobra de todo. Hay apuntes que no pueden ir a la nevera porque mañana ya no estarán en condiciones de ser desarrollados. Cuando uno hace algo no acorde, miente o es pillado con el pie cambiado, acostumbra a ponerse colorado, pero en Paraguay, en las recientes elecciones, el derechista Partido Colorado ha ganado y se hace con casi todo el poder. La Asociación Nacional Republicana ha demostrado que el corrimiento de todas las tierras democráticas hacia las charcas de la extrema derecha supera cualquier cálculo circunstancial.

Existe una idea equivocada sobre las bravatas del programa y sus acciones de gobierno alejadas de esos propósitos. En cuanto pueden las cumplen. Fíjense en lo que ha hecho la presidenta Meloni el día primero de mayo, dándole un hachazo tremendo a algunos de los derechos laborales y sociales conseguidos por la ciudadanía italiana utilizando resortes que tiene el gobierno sin necesidad de pasar por la voluntad popular. Una manera de regodearse, de marcar el territorio, de reírse de los sindicatos y otras fuerzas políticas. En Madrid la actitud protocolaria de IDA y sus asesores deja a las claras su indudable aire totalitario, populista y asombrosamente patrimonialista y partidista. La deriva ultraderechista del PP es cada día más evidente. Funcionan sin fisuras, ven a Vox como una muletilla prescindible, parece que tienen preparada la campaña de estilo trumpista de manera milimétrica para acaparar poder. Hasta hay anunciada una huelga de togas una semana antes de las primeras elecciones. No se ponen colorados, se ponen chulos.