El grano y la paja
Se me había ocurrido un título bastante más sugerente, pero no cabía. En estos días tontos en los que cuando escribo esto ni siquiera he votado y hasta la noche no sabré dónde colocarme a la vista de los resultados, me agarro a lo más impactante. Verán: Sin paja no hay champiñones. Resulta que debido a la sequía es más que probable que no haya cosechas de cereales y, por lo tanto, no habrá grano, lo que es un grave problema alimentario básico, pero tampoco habrá paja, y entre muchas otras funciones, es imprescindible para criar champiñones, lo que compromete las próximas cosechas y nos impedirá utilizar este manjar en nuestras cocinas.
Por lo tanto, y con un ataque de reflexiones adosadas, me encuentro con Henry Kissinger cumpliendo nada menos que cien años, y en una entrevista me vuelve a colocar entre la disolución de cualquier pensamiento en la dicotomía física, química y política de distinguir entre el grano y la paja, o en el relativismo de este personaje histórico al que llaman con un cinismo aberrante, delincuente, agresivo y maledicente «el mago de las relaciones internacionales», que entrecomillo porque dejarlo sin señalar me deja la conciencia como un champiñón a la brasa.
Este centenario fue uno de los más agresivos agentes desestabilizadores del siglo pasado, incitando desde sus altos cargos en las administraciones USA golpes de Estado que sembraron el terror y anularon todas las esperanzas de los pueblos latinoamericanos, fue agente protagonista en la guerra de Vietnam y en su hoja de servicios hay motivos suficientes como para verlo como un auténtico criminal.

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