Resistencia
Me cuentan que ya no compran más libros, que si entra en casa uno nuevo sale otro, que leen ya solamente en formato electrónico; hablo de amigos lectores, cada vez más me cuentan que quieren desalojar la casa de libros, como si de repente se tratara de un okupa incómodo y pertinaz, que si el marido o la compañera o la hija les ha dado un ultimátum.
En muchos casos hago hueco en mi pequeña buhardilla a algunos de esos libros repentinamente indeseables, y entonces alguien me pregunta alarmado que dónde los meto, o me miran como pensando el friky este vaya casa que tendrá.
Pero en esos momentos me reafirmo: mantener contra viento y marea, y absorbentes agujeros negros digitales, el formato físico, hoy más que nunca, no es un acto de frikismo ni de nostalgia sino de resistencia; la colección propia libre y gozosamente elegida como acto de insumisión frente a esos que se han erigido en sonrientes dictadores de nuestras existencias a simple golpe de clic, rebeldía ante la progresiva imposición y a la mirada única impuesta por las grandes corporaciones opacas que rigen nuestros días . Y no solo los libros, igualmente discos, cedés, videos, deuvedés…

Martxoaren 3ko biktimen aurka jo du Gasteizko gotzainak: «Tentsioa dago»

Los kurdos lo pierden todo contra Damasco

«Xeberri eta biok hiru kantaldi egun berean egitera iritsi ginen»

Israel exhibe su impunidad en los escombros de la Unrwa en Jerusalén
