Una crónica sensible y carente de artificios

Hace diez años, Marie Amachoukeli-Barsacq compartió labores de dirección junto a Claire Burger y Samuel Theis en su muy emotiva “Mil noches, una boda” y ahora, en solitario, vuelve a relevar su sensibilidad en este largometraje que narra la conexión entre una niña de seis años, Cléo, y su niñera, Gloria, originaria de Cabo Verde. Gloria ha sido una figura materna para Cléo desde la trágica muerte de su madre, pero todo cambia cuando Gloria debe regresar a su país por una tragedia familiar. La película sigue el último verano que pasan juntas y está inspirada en la experiencia personal de Amachoukeli-Barsacq con su propia niñera, Laurinda Correia. “Ama Gloria” captura con sensibilidad el duelo de Cléo al enfrentarse a la pérdida de su figura materna sustituta. A pesar de apenas recordar a su madre biológica, la pequeña protagonista experimenta un duelo real al ver partir a quien cuidó de ella, su confidente y compañera diaria.
Amachoukeli-Barsacq retrata este proceso con cariño y una mirada costumbrista, destacando la realidad de Cabo Verde y la influencia portuguesa en el país. Un aspecto a resaltar es el cuidado con el que la directora trata la saludable lección de dejar ir a un ser querido, similar a ‘‘Petite maman’’ de Céline Sciamma. La película también ofrece un trasfondo interesante sobre Gloria, una mujer que mira hacia el futuro y que ha construido su propio destino, incluso invirtiendo en un hotel en su país natal con el dinero que envía. Esto añade profundidad al personaje y enriquece la narrativa de la película. Mención especial merecen las interpretaciones de la niña Louise Mauroy-Panzani y su niñera en la ficción Ilça Moreno Zego, ambas actrices no profesionales.

El problema no son solo las formas, sino un fondo sin garantías desde 1979

«Que solo se permita comprar casas para vivir es legal, está sobre la mesa»

Martxoaren 3ko biktimen aurka jo du Gasteizko gotzainak: «Tentsioa dago»

Los kurdos lo pierden todo contra Damasco
