GARA
BILBO

Condenado a 24 años de prisión el hombre que maltrató y mató a Rebeca Huayta

El magistrado-presidente del tribunal del jurado que juzgó en la Audiencia de Bizkaia a Leonel B.T. le ha condenado a 24 años de prisión por maltratar habitualmente y matar con ensañamiento a Rebeca Huayta, su pareja, en un bar del barrio bilbaino de San Francisco el 28 de diciembre de 2022.

Leonel B.T., autor confeso de la muerte de Rebeca Huayta, durante el juicio.
Leonel B.T., autor confeso de la muerte de Rebeca Huayta, durante el juicio. (Oskar MATXIN EDESA | FOKU)

Leonel B.T., el hombre declarado culpable por un jurado popular de maltratar y matar a Rebeca Huayta, en un bar del barrio bilbaino de San Francisco el 28 de diciembre de 2022, ha sido condenado a 24 años de prisión. Esta sentencia no es firme y cabe recurso ante el Tribunal Superior de Justicia del País Vasco.

El magistrado-presidente del tribunal del jurado que juzgó en la Audiencia de Bizkaia estos hechos ha fijado una pena de 22 años de cárcel por un delito de «asesinato con alevosía y ensañamiento, con las agravantes de parentesco y discriminación por razón de género y la atenuante de confesión»; y 2 años de cárcel como autor de un delito de «maltrato habitual en el ámbito de la violencia de género».

Según los hechos declarados probados, el hombre mató a su pareja en la madrugada del 28 de diciembre de 2022 en el interior del bar que regentaba propinándole unas 18 cuchilladas y lo hizo de manera «sorpresiva» sin que la víctima «pudiera oponer defensa eficaz alguna». Asimismo, por el modo de causar la muerte, el acusado aumentó «deliberadamente el dolor» de su pareja a la que también maltrataba de manera habitual «mediante el ejercicio de la violencia física y psíquica».

Examinada la motivación ofrecida por el jurado y la prueba practicada en la vista oral, en la sentencia se concluye que ha existido prueba de cargo para fundamentar el veredicto de culpabilidad.

Así y respecto al delito de asesinato, la resolución recoge que el jurado tuvo en cuenta la confesión del procesado, las periciales de los médicos forenses y las imágenes captadas por la cámara del bar, que se visionaron en el juicio, y que no dejan lugar a duda de que él «fue el autor de la agresión que causó la muerte».

También se estima probado que el ataque fue sorpresivo y sin que la víctima pudiera defenderse porque en esas imágenes de la cámara del bar se observa que, justo antes de la agresión, ambos están manteniendo una conversión «aparentemente cordial y sin aspavientos» y, «repentinamente», él la tira al suelo y la arrastra a la cocina.

AUMENTÓ EL DOLOR DE LA VÍCTIMA

Además, el procesado aumentó «deliberadamente el dolor» de la víctima porque, según explicaron los médicos en la vista oral, la mujer, que presentaba aproximadamente 18 cuchilladas, así como heridas causadas por un objeto de vidrio y marcas en el cuello compatibles con un intento de estrangulamiento, tardó aproximadamente una hora en morir mientras se desangraba.

No ha quedado acreditado que el acusado fuera alcohólico y que en el momento de los hechos tuviera afectadas sus facultades por la ingesta de alcohol y drogas, y tampoco la existencia de arrebato u obcecación en su actuación.