Resurrección
Dos milenios después de que, según la doctrina cristiana, Jesucristo subiera a los cielos, Francia, en cuya constitución se autodefine como república indivisible, laica democrática y social, sigue celebrando el Jueves de la Ascensión con un número rojo en el calendario, que en esta ocasión cayó en 9 de mayo, que sumado al 8, fiesta del armisticio, y al viernes, puente laboral, otorgó a buena parte de la clase trabajadora del país un total de cinco días de asueto, unas pequeñas vacaciones al estilo de la Semana Santa de ese otro Estado que se autodefine como aconfesional, pero cuyo jefe sigue siendo un monarca por derecho divino y connivencia eclesial. Total, que durante estos últimos cinco días, este pequeño rincón del Pirineo ha estado sumido en un asedio turístico que anuncia una completa invasión en verano por parte de feligreses de la gastronomía, devotos del mar y peregrinos de la montaña que consumirán su porción de basque country para regresar a sus hogares cargados de tópicos, pero seguramente desconocedores de lo que se esconde bajo el papel de regalo. Este domingo miles de personas lo volvimos a disfrutar en Senpere. Hay más gastronomía, más mares, más montañas y más lagos en el mundo, e innumerables idiomas, creencias y pueblos, pero pocos con este fervor por la resurrección de su lengua.

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