Mariona BORULL
«DISCO IBIZA LOCOMÍA»

Chillones, míticos e inmemorables

Tanto quienes descubrimos la banda al ser rescatada del fondo de cajón cultural de los noventa por la jugosa serie biográfica de Movistar Plus+, como quienes vivieron in situ el auge fugaz de los abanicos, las hombreras y el morro de cabaré, reconocimos todas que la historia de Locomía tenía de entrada hechuras de ficción.

Igual que Milli Vanilli, con un biopic recién estrenado que guarda con la película de Kike Maíllo (Eva, Toro) algunas semejanzas palmarias en tono, caracteres, estructura y voluntad de reivindicación.

La Ibiza de los noventa queda pintarrajeada del “colorinchi” acorde con el atropello molón al que aspiraba el universo club de los noventa. Querrán las imágenes de Maíllo haber esnifado algo del producto que en el Ku se consumía, pero los filtros y los efectillos que se les superponen parecen recordarnos el impacto cultural de la banda con la insistencia pesada de un viejo nostálgico o una descolorida carpeta forrada.

Es más, el camaleónico desaguisado se va retirando con discreción cuando la historia regresa a los grises del despacho y la letra pequeña en los que finalmente se resolvía este aparador espectacular.

Si en algo brilla “Disco Ibiza Locomía” es en la imberbe locuacidad de Jaime Lorente, de pluma mal puesta y compás de sitcom española; una interpretación tocada por el des-ángel del grupo.

Por su parte, Alberto Ammann (contenido pero guasón) se relame emulando a un José Luis Gil entre el psicópata y el padre razonable. Mejor verla sin frenos, o no verla.