Agustín GOIKOETXEA
BILBO

Atutxa defiende su plan de residuos, que EH Bildu califica de «continuista»

La Diputación de Bizkaia defiende su plan integral de prevención y gestión de residuos para 2030, que EH Bildu califica de «voluntarista, conformista y continuista». La primera fuerza de la oposición considera que se «pretende mantener el actual ‘status quo’», sin apostar por medidas que permitan reducir verdaderamente la generación.

Arantza Atutxa, diputada vizcaina de Medio Natural y Agricultura, durante su comparecencia.
Arantza Atutxa, diputada vizcaina de Medio Natural y Agricultura, durante su comparecencia. (Oskar MATXIN EDESA | FOKU)

La diputada foral de Medio Natural y Agricultura, Arantza Atutxa, compareció ayer en comisión ante las Juntas Generales de Bizkaia para dar a conocer el proyecto de Norma Foral que incorpora el Plan Integral de Prevención y Gestión de Residuos de Competencia Local (Pipgrb 2030). Su reto es «minorizar el residuo generado, maximizar las tasas de reutilización y reciclaje, y establecer un sistema de gestión que permita una óptima operativa», que no convence a la primera fuerza de la oposición, que lo tacha de «continuista». Para EH Bildu, el Gobierno de Elixabete Etxanobe «pretende mantener el actual ‘status quo’» y su plan peca de «voluntarismo».

Atutxa manifestó que el objetivo es reducir la generación de residuos a cerca de 522 kilos por habitante y año para 2030, algo inferior a los 526 de 2001, cuando las anteriores políticas implementadas por la Diputación llevaron en 2021 a que se registraran 553 kilos por habitante y año. Para 2025, se apunta a una reducción del 13% respecto a los registros de 2010, con una generación máxima de residuos de cerca de 534 kilos por habitante y año.

OTRAS METAS

Otros objetivos que se persiguen, según expuso la responsable foral, es la reducción de un 20% con respecto a 2019 en la generación de residuos de envases ligeros; mejorar la tasa de preparación para la reutilización en un 20%; asegurar la cobertura del 100% de la recogida selectiva de los residuos peligrosos del hogar, de textiles, de aceites de cocina, de voluminosos y residuos de aparatos eléctricos y electrónicos, y recogida separada de biorresiduos en los municipios; reducir el porcentaje de los residuos valorizados energéticamente a cerca de un 20% y la tasa de vertido de residuos municipales (tratados y sin tratar) en un 2,49%.

Para el juntero de EH Bildu Raúl Méndez, este plan es «voluntarista, conformista y continuista». «No incluye grandes cambios con respecto al actual —prorrogado durante 8 años ni en objetivos ni en medios».

«La tasa de generación, la ratio habitante/kg de residuo en 2005 es prácticamente la misma que en 2020. Y ustedes están trabajando con esos datos y luego una evolución a 2025 y a 2030», dijo preocupado. Pidió a la diputada que hagan autocrítica por los escasos resultados obtenidos en la fracción orgánica y reclamó una comisión de seguimiento.

Atutxa, más tarde, aseguró que han hecho autocrítica y que siguen trabajando para mejorar en el tratamiento del residuo orgánico, citando el avance en el compostaje. Respecto a la fiscalización, indicó que es responsabilidad del Consejo de Sostenibilidad, aunque apostilló que se convocará «cuando se estime oportuno».