Ion SALGADO
GASTEIZ

Pradales pide «valentía», pero deja el futuro al albur del pacto con Madrid

 

«Es la hora de ser valientes. Es la hora de dar el paso». Así se pronunció el jeltzale Imanol Pradales en su intervención como candidato a lehendakari ante el Pleno del Parlamento Gasteiz, donde afirmó que «ha llegado el momento» de «acordar y aprobar un nuevo pacto estatutario con el máximo consenso posible». «Ha llegado el momento de consensuar un gran pacto político por el futuro de Euskadi que supere la dimensión, ambición y alcance del logrado en 1979», manifestó.

Pero la ambición y la valentía quedaron en entredicho al defender una «relación bilateral con el Estado que incluya el reconocimiento de nuestra realidad nacional, la singularidad de nuestro autogobierno, así como un sistema que garantías para el cumplimiento efectivo de lo acordado». Señaló que «los pasos para hacer realidad el nuevo pacto estatutario son conocidos: negociación y aprobación tanto en Euskadi como en el Estado, con el mayor consenso», limitando el derecho a decidir de la ciudadanía a la ratificación en referéndum del texto acordado por las instituciones.

Pradales se refirió al autogobierno de la CAV en la recta final de un discurso continuista con las políticas impulsadas durante los últimos doce años por los Gobiernos de Iñigo Urkullu. De hecho, el candidato jeltzale hizo suyo el lema de Urkullu «las personas en el centro», y no dudo en alabar el trabajo realizado por su antecesor. «El liderazgo, el trabajo y el compromiso ofrecido y demostrado son encomiables. Muchas gracias, de corazón», apuntó, e incidió en que «Euskadi es un país sin igual, diría que es maravilloso». Ni un ápice de autocrítica respecto a la labor pasada.

Sin embargo, su discurso puso de manifiesto la existencia de problemas en áreas importantes, como salud. No en vano planteó a la Cámara un «gran pacto vasco sobre el sistema de salud. Un pacto que establecerá un marco de trabajo y colaboración permanente con los actores que conforman nuestro sistema y los agentes políticos, sociales e institucionales».

Además, propuso un «plan de choque para la mejora de la Atención Primaria, la reducción del tiempo de espera o la reducción de las listas de espera quirúrgicas». Y citó algunas «actuaciones concretas», entre las que figura propiciar que los profesionales dediquen menos tiempo a labores burocráticas, y mejorar los tiempos de acceso presencial a los centros de salud. No explicó cómo lo hará ni qué recursos económicos destinará. Tampoco entró en detalles tras anunciar una mejora del modelo de Diálogo Social en Osakidetza, y la convocatoria de ofertas públicas de empleo (OPE) que garanticen la estabilidad y la suficiencia de las plantillas».

Sí aportó cifras al hablar de vivienda. Anunció la construcción de 7.000 apartamentos en régimen de alquiler social y asequible, y convenios con los ayuntamientos para generar 3.000 nuevas viviendas de carácter rotatorio. 10.000 en total para Araba, Bizkaia y Gipuzkoa. Un número insuficientes, teniendo en cuanta que solo en Gasteiz el año pasado había 10.800 familias a la espera de una VPO en régimen de alquiler. Llama la atención que, en este bloque, solo citase una medida destinada a hacer frente a la proliferación de viviendas turísticas: «Dotar de seguridad jurídica a las limitaciones de las viviendas turísticas».

Tras presentar diferentes medidas dirigidas a hacer frente al reto demográfico e impulsar el uso del euskara, defendiendo la gratuidad en la enseñanza del idioma, Pradales planteó cinco actuaciones en materia de Seguridad, todas ellas relacionadas con la Ertzaintza; y apostó por una transición energética «justa y ordenada», «sin poner en riesgo nuestro futuro ni el tejido industrial». Abogó por «agilizar los trámites para impulsar las energías renovables», sin entrar a valorar las polémica suscitada por el nuevo PTS.

Presentó, por último, «cuatro saltos cualitativos para la próxima década: pacto por la Industria, nuevo equilibrio intergeneracional, fortalecimiento democrático-comunitario y revitalización del euskara». Saltos que, a su juicio, requieren de «cooperación entre el ámbito público, privado, social y comunitario». «Los desafíos son enormes y no todo está en nuestra mano», destacó.